miércoles, 2 de marzo de 2016

El viaje

La niña pecosa de pies pequeños conectada a su minitablet acompañada del joven de abrigo negro alelado mirando la pantalla de su smartphone, el niño rollizo de gorra beisbolera y mameluco blanco sobre las piernas de su mamá a todas luces, ella, feliz y orgullosa de su pequeñin a quien todos vemos, la anciana respetable y venerable quien mecánicamente introduce cada cuatro segundos (lo juro, lo cronometré), su dedo pulgar e índice a un paquete de choclitos mientras observa fija e hipnópticamente mis medias verdes de cincuentón maricón, el estudiante que nos mira con cara de "tengo toda la vida por delante" y a quien le respondemos todos en silencio y al unísono con un: "en un país con pocas oportunidades, listillo". El hombre de barriga prominente, edad media y cara manchada que denota una vida de trabajo al aire libre, y yo, de espaldas al conductor y a la vida -como debe ser-, sentado en el "puff" que divide la silla del chofer y la del ayudante pensando en que por un tiempo insignificante de mi vida estos desconocidos son mis compañeros de viaje.

Punto

1 comentario:

  1. Me gusta tu manera descriptiva de escribir y que aquí está en todo su esplendor.
    La vida es un viaje :)

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