La noche nos llena de sombras y el viento nos llena de música.
miércoles, 29 de julio de 2015
ELA
Vas de un lado a otro alistando los trastos, picando tomates, revisando el punto de la pasta, ¿yo? intento leer, pero mis ojos no te quitan de encima.
viernes, 17 de julio de 2015
Los aconsejadores
"Para que me preguntan si no van a hacer lo que uno les dice", era la frase que habitualmente soltaba mi papá cuando mi hermana y yo le pedíamos su opinión sobre algo.
Tenía razón en las dos cosas: No le hacíamos caso y por no hacerlo terminábamos cagándola.
Aprendimos los dos lo que él quería que aprendiéramos, es decir, a no dar consejos y a no asumir el papel de andar pretendiendo instruir a los demás sobre el cómo es que son las cosas, o el cómo es que se deben hacer. Algo de verdad odioso, con lo que he tenido que lidiar muy a menudo.
Se topa uno con un amigo que no ve hace mil años le cuenta uno un par de cosas como por hablar de algo y arranca el consabido...usted lo que debería hacer es...
Conoce uno a una nueva persona, habla con ella eventualmente del día a día, y arranca su perorata evangelizadora acerca de lo que debería yo hacer con mi vida, con mi empresa o con mis hijos.
Y no es que pretenda sabérmelas todas, faltaba más, pero ya estos años que me adornan me dan para buscar consejo en quienes confío, o mejor, en no preguntar, porque indefectiblemente sé que no voy a hacer caso y terminaré cagándola cómo siempre.
Tenía razón en las dos cosas: No le hacíamos caso y por no hacerlo terminábamos cagándola.
Aprendimos los dos lo que él quería que aprendiéramos, es decir, a no dar consejos y a no asumir el papel de andar pretendiendo instruir a los demás sobre el cómo es que son las cosas, o el cómo es que se deben hacer. Algo de verdad odioso, con lo que he tenido que lidiar muy a menudo.
Se topa uno con un amigo que no ve hace mil años le cuenta uno un par de cosas como por hablar de algo y arranca el consabido...usted lo que debería hacer es...
Conoce uno a una nueva persona, habla con ella eventualmente del día a día, y arranca su perorata evangelizadora acerca de lo que debería yo hacer con mi vida, con mi empresa o con mis hijos.
Y no es que pretenda sabérmelas todas, faltaba más, pero ya estos años que me adornan me dan para buscar consejo en quienes confío, o mejor, en no preguntar, porque indefectiblemente sé que no voy a hacer caso y terminaré cagándola cómo siempre.
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