Cuando me reencontré con esta foto pensé (¿pensaba?) que iba a recrear el momento, a contextualizarlo; pensaba contarles que ella tenía 22 años y trabaja en Hacienda y que a él le estaban celebrando sus treinta años en casa de sus primos Briceño Hurtado en el Barrio El Espejo que hoy no existe.
Pensé que era importante que supieran que él trabajaba en el poder judicial y que hace ya algunos años había dejado de ser el hijo de papá rico que alguna vez fue, y que ella vivía sola pues su mamá y hermanos se había ido para Mesitas del Colegio, y que en ese instante, ella era el principal sostén de una familia que a la temprana muerte del papá había quedado medio a la deriva, y que él, por el contrario, era un soltero conocido, medio cotizado y cómo buen llanero, parrandero, toma trago y sinvergüenza.
Por supuesto que no iba a dejar de contarles que se habían conocido hacía unos diez meses en unas elecciones de "mitaca" en casa de Cielito de Corredor en donde a pesar de la ley seca había francachela y comilona.
Iba a decirles también, que la foto fue tomada en Villavicencio en 1963 y que ellos se casarían en poco menos de tres meses, que en año y medio nacería yo y once meses exactos después "La fulana", de quien he dejado registro de sus fechorías en este mismo espacio en no pocas oportunidades. Por último y antes de terminar, quería contarles que ese par estuvieron casados durante 44 años con todo lo que eso significa.
Todo esto pensaba decirles, pero he decidido qué mejor no, que prefiero que se queden con la foto, con la imagen de una pareja bailando aún su soltería y él tomándola de la mano como muchas veces la fulana y yo los vimos desde niños hasta adultos; unas veces bailando merengue, porro y boleros pero por supuesto nuestra preferida y la de él; bailando un joropo recio y altanero pero acompasado y suave cómo solo los verdaderos criollos saben hacerlo y no ese zapateo irrefrenable que han dado en mostrar ahora a los turistas.
Ahí están, ellos dos, felices e ignorantes de todo lo que se les venía encima y que iba a durar la no despreciable cifra, repito, de cuarenta y cuatro años.
PD: Mi mamá (quien es mi fiel lectora) les manda a decir que yo todo lo invento y que así no fueron las cosas.

No pude evitar llorar al recordar tantas cosas y no me podía ir sin dejar mi granito de arena acá. Y decir que esa pareja que tuvo 44 años para reír, llorar, amarse, tener hijos, nietos, bisnietos y todo lo que puede pasar en 44 años, al final los convirtió en una de las parejas más divertidas, bonitas e inspiradoras que he visto en mi vida. Y no sobra decir, que cada vez que pienso en el amor, en el matrimonio y esas cosas, pienso en ellos. Los recuerdo, me río y no dudo un segundo en pensar que tal vez y solo tal vez todas esas cosas pueden valer la pena, si se tiene al lado a una mujer como doña Nora; una mujer firme, sincera, y de gran corazón, que se enamoró de un hombre que poseía una gran inteligencia y un humor negro que le sumaba más de lo que le restaba. Don Alfonsito “el viejito mierdoso” fue un hombre que a su partida dejo muchos corazones rotos y que nunca dejarán de extrañarlo. Hoy, papi, me haces extrañar mucho a mis abuelitos, extraño tanto estar con ellos, esperar cada fin de semana para irme a su casa o pelear con mi mamá solo con la excusar de irme para allá. Afortunada y feliz soy de haberlos disfrutado tanto y haber sido su primera nieta, a la que cuidaron y quisieron como a una hija más.
ResponderEliminarTe adoro mi amor.
EliminarComo siempre tus palabras llenas de amor. Un abrazo Ga
EliminarQue lindo, Gabriel, me hizo llorar Camila, buenos recuerdos, el mejor de los ejemplos. un abrazo a todos. Cielito de Corredor la mamá de Claudia y Carlos?
ResponderEliminarLina
Que lindo, Gabriel, me hizo llorar Camila, buenos recuerdos, el mejor de los ejemplos. un abrazo a todos. Cielito de Corredor la mamá de Claudia y Carlos?
ResponderEliminarLina
Elmer, Bien hecho, bueno mejor bien escrito, me gusta tu estilo, así sencillo sin infulas de Garcia Marquez, Vargas Llosa o cualquiera de esos otros Cabrones.
ResponderEliminarUn abrazo,
Fredy
Bellísimas la foto y la historia. Aida
ResponderEliminarLeerte además de la lágrima me lleva a la esencia del amor real, ese que ojalá no tuviese que enfrentar la pártida de uno de sus actores.
ResponderEliminarMil abrazos YR