viernes, 23 de enero de 2015

Sin más

Les juro que pensaba echarme un ladrillo acerca de los juegos en que caen las parejas en desgracia, intentando hacer un análisis sesudo (que poco se me da) acerca de los egos, de los ruegos, de los orgullos, de las dignidades e indignidades, de las arrastradas, de las rabias, de las inseguridades, de las tristezas y de la desazón que produce casi siempre intentar que una de las partes se interese de nuevo y que la relación vuelva a su cauce feliz sin obtener el  logro esperado por  él (la) interesado (a), pero me encontré esta vaina en el muro de mi amiga Laura Grisales que creo que resume de manera definitiva lo que quería concluir.

Dice así:

Por favor no te engañes a ti mismo. Nadie está demasiado ocupado, es simplemente un asunto de prioridades. Si se quiere, siempre hay tiempo.


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