martes, 27 de enero de 2015

Paulina

A riesgo de posar de frívolo, -que lo soy- (¿lo somos?) estuve leyendo y escuchando los miles de comentarios acerca de la respuesta que la señorita Colombia, nueva miss universo, dio a los jurados cuando le preguntaron algo así como:

 ¿Qué pueden aprender las mujeres de los hombres?

A saber: la niña tuvo razón, era una pregunta muy difícil y segundo, cualquier cosa que ella hubiera respondido igual la hubieran vuelto mierda como de hecho han intentado hacerlo.

Dos cosas me llaman la atención (nuevamente), la primera es que son las mujeres las más crueles, las más encarnizadas con sus comentarios y la segunda, es la costumbre cada vez más generalizada de hacer daño por deporte, porque sí, y a mi se me da por pensar que esto proviene de la frustración individual de las pobres y miserables ejecutorias de los matoneadores de marras.

A mi el reinado ni me va ni me viene, que una mujer adulta se preste para cosificarse es problema de ella, que todo un pueblo se pegue a un televisor a ver el concurso habla mal es del estado que lo dirige pues es esté el responsable de educar a su sociedad, y si de algo adolecemos precisamente es de educación y de cultura. Tanto adolecemos de está (de la cultura, hablo) que lo único y más "original" que se nos ocurre es salir a burlarnos de una niña que cumplió su sueño, el de ella y no el de nadie más.

Se puede estar de acuerdo o no con ese tipo de certámenes, lo que si es reprochable es volver "shit" a través de las redes a una niña de 22 años que además, cómo si fuera poco, resultó siendo la ganadora.

Rechimbo eso.

viernes, 23 de enero de 2015

Sin más

Les juro que pensaba echarme un ladrillo acerca de los juegos en que caen las parejas en desgracia, intentando hacer un análisis sesudo (que poco se me da) acerca de los egos, de los ruegos, de los orgullos, de las dignidades e indignidades, de las arrastradas, de las rabias, de las inseguridades, de las tristezas y de la desazón que produce casi siempre intentar que una de las partes se interese de nuevo y que la relación vuelva a su cauce feliz sin obtener el  logro esperado por  él (la) interesado (a), pero me encontré esta vaina en el muro de mi amiga Laura Grisales que creo que resume de manera definitiva lo que quería concluir.

Dice así:

Por favor no te engañes a ti mismo. Nadie está demasiado ocupado, es simplemente un asunto de prioridades. Si se quiere, siempre hay tiempo.


martes, 13 de enero de 2015

Olga Elena

Esté poema que les dejo de regalo es de Olga Elena Mattei poetisa nacida en el 33 del siglo pasado. Yo en realidad la acabo de descubrir a través de una entrevista que le hacen a Abad Faciolince quien la trae a colación. Picado por el bicho de la curiosidad me he encontrado con una iconoclasta que logra definirse así misma a través de esto que aquí les transcribo sin más.


Yo soy una señora burguesa
con la barriga inflada
y escribo poesías
con dolor de garganta.
He sido
niña prodigio
muchachita insoportable
mala estudiante
reina de belleza
modelo
de esas que anuncian
sopas, o telas o artículos diversos…
Me metí en este lío inevitable
de enamorarme
y sacrificar a un pobre hombre
hasta convertirlo en un marido
(sin mencionar de paso
en qué me he convertido)
y cometí el abuso social
imperdonable
de tener cinco hijos.
He fracasado como madre
como esposa
como amante
como lectora
como filósofa.
Lo único que puedo hacer
mediocremente bien
es ser
señora burguesa
y despreciable
imperdonablemente inútil.
Y eso
es precisamente lo que me infla
la barriga
y me hace escribir poesías
con el dolor de garganta
que me saca la rabia.
Porque todos los días me acuerdo
de la guerra y el hambre
que son tan reales como las señoras
a la misma hora
en que estoy aquí sentada
como una pendeja.

martes, 6 de enero de 2015

ridículo,la

  1. adj. Que por su rareza o extravagancia produce risa.
  2. Absurdo, falto de lógica.
  3. m. Situación humillante que sufre una persona y provoca la risa y la burla de los demás.



Todos absolutamente alguna vez en nuestras vidas hemos sido ridículos y hemos el ídem. No me alcanzan los dedos para contar las veces que yo lo he sido y lo he hecho, sólo de recordar un par de experiencias ya me estoy avergonzando mientras escribo esta entrada innecesaria como todas, pero debo confesar que no había visto RI DI CU LEZ más inmensamente grande -y perdónenme los adjetivos calificativos- que el de comprar un palo largo ensamblarle una cámara fotográfica para tomarse una puta foto.

(Perdónenme la despachada)