Hace poco se realizó una reunión (otra más) de ex alumnos del mediocre colegio donde me gradué como bachiller, yo, que nunca voy pero que no me pierdo el registro fotográfico publicado en FaceBook (¿donde más?) los vi a todos ellos, viejos, ebrios, vidriosos, alicorados, nada diferente a las reuniones que hacíamos cuando estudiábamos, sólo que esta vez invitaron a quien fuera la propietaria del colegio y a sus hijas, y todos o mejor, muchos, no dejaron de ensalzarla, admirarla, ejemplarizarla, agradecerle y un largo etcétera.
Yo no sé, me da pena y todo, pero esta "educadora influyente" de la que tanta apología hicieron en la reunión de marras, en mi memoria no lo fue tanto.
Para nadie fue un secreto que nuestra rectora era beneficiaria de los famosos auxilios parlamentarios que ella se repartía con los políticos siempre corruptos de nuestra región, llámense, Latorres, Leovigildos y demás. Auxilios que debo recordar debían beneficiar a través de becas a estudiantes de bajos recursos y en brindar una educación de calidad que nunca se vio. Amen del (mal) trato que se le dispensaba a los alumnos "becados", que dicho sea de paso siempre fueron vistos cómo de segunda clase; excluyéndolos, apartándolos, recordándoles su condición permanentemente, su condición de pobres.
Ahora, de calidad mejor ni hablemos, profesores de Inglés que no hablaban inglés, profesores de francés que no hablaban francés, sus hijos mayores metidos a docentes sin formación como tal y otro largo etcétera.
No por nada el colegio era llamado "El arca de Noé". La explicación sobra.
No por nada el colegio era llamado "El arca de Noé". La explicación sobra.
Yo no sé, me da pena y todo, pero a mi "mamá Marina" como han dado en llamarla ahora, no me influyó y el "atrever a pensar es empezar a luchar" que rezaba como el enunciado de principios del tan mentado colegio no pasó de ser una frase pintada en cualquier muro, porque hasta donde yo recuerdo nunca jamás se nos motivó a tener un espíritu independiente, libre pensador y mucho menos contradictor, sino todo lo contrario.
Yo quiero pensar que tanta emotividad se debió a los buenos y excesivos tragos y a que como todos sabemos, el tiempo siempre desdibuja las verdades. Debo reconocer eso sí, que dado su carácter de mediocridad y el mio también, lo que si hicimos muchos fue pasarla bien y a saber por las fotos del evento nos quedó bien aprendido.
Punto