Busco silla en la sala de espera de un aeropuerto. Frente a mi, una mujer joven lee: "Te amo pero puedo vivir sin ti", debe ser por eso, porque es joven, que lee esa vaina; además por el despecho en el que debe andar, que no hay que ser brujo para deducirlo.
Llega al rato una mujer menos joven y se sienta a su lado. Inmediatamente la mujer joven número uno a quien en adelante llamaremos "mujer joven número uno" le cuenta a la mujer menos joven, a quien en adelante denominaremos "mujer menos joven" que se ha quedado del avión por culpa del desorden y la ineficaz información de la aerolínea tal por cual, a quien en adelante identificaremos como "la aerolínea tal por cual", y que debido al ya mencionado desorden y la ineficaz información de "la aerolínea tal por cual" tuvo que comprar un nuevo tiquete, razón por la que se encuentra varada cuatro horas en este aeropuerto. A lo anterior, "la mujer menos joven" menea varias veces la cabeza en señal de afirmación-negación, levanta las cejas en señal de aprobación-desaprobación y sube y baja los hombros en señal de desconcierto, molestia y solidaridad.
La conversación entre "la mujer joven número uno" y "la mujer menos joven" pasa rápidamente de dejar a "la aerolínea tal por cual" por el piso a relatarse, la una a la otra, es decir, "la mujer joven número uno" y "la mujer menos joven" sus vidas sentimentales. Así es como yo, a quien designaremos cómo el "calvo chismoso disimulado", me entero que "la mujer joven número uno" anda atravesando una crisis sentimental -lo advertí al inicio- que la ha dejado por el piso -¡qué coincidencia! como ella misma ha dejado hace un momento a "la aerolínea tal por cual"- y que "la mujer menos joven" está separándose y que viaja a encontrarse, o debo ser más riguroso, a darle una sorpresa a su novio del que esta profundamente enamorada desde hace dos meses cuando lo conoció en un bar de la ciudad. A este punto "el calvo chismoso disimulado" o sea yo, enarco las cejas en señal de reprobación, muevo la cabeza de un lado a otro en señal de censura y subo y bajo los hombros en señal de indiferencia.
Yo, "el calvo chismoso disimulado" se relame de gusto escuchándolas mientras aparento leer a Alberto Aguirre y ellas, a saber: "la mujer joven número uno" y "la mujer menos joven" iniciarán una amistad que perdurará en el tiempo en la medida que nunca jamás volverán a verse.
F I N