jueves, 18 de septiembre de 2014

Impresiones

Busco silla en la sala de espera de un aeropuerto. Frente a mi, una mujer joven lee: "Te amo pero puedo vivir sin ti", debe ser por eso, porque es joven, que lee esa vaina; además por el despecho en el que debe andar, que no hay que ser brujo para deducirlo. 

Llega al rato una mujer menos joven y se sienta a su lado. Inmediatamente la mujer joven número uno a quien en adelante llamaremos "mujer joven número uno" le cuenta a la mujer menos joven, a quien en adelante denominaremos "mujer menos joven" que se ha quedado del avión por culpa del desorden y la ineficaz información de la aerolínea tal por cual, a quien en adelante identificaremos como "la aerolínea tal por cual", y que debido al ya mencionado desorden y la ineficaz información de "la aerolínea tal por cual" tuvo que comprar un nuevo tiquete, razón por la que se encuentra varada cuatro horas en este aeropuerto. A lo anterior, "la mujer menos joven" menea varias veces la cabeza en señal de afirmación-negación, levanta las cejas en señal de aprobación-desaprobación y sube y baja los hombros en señal de desconcierto, molestia y solidaridad. 

La conversación entre "la mujer joven número uno" y "la mujer menos joven" pasa rápidamente de dejar a "la aerolínea tal por cual" por el piso a relatarse, la una a la otra, es decir, "la mujer joven número uno" y "la mujer menos joven" sus vidas sentimentales. Así es como yo, a quien designaremos cómo el "calvo chismoso disimulado", me entero que "la mujer joven número uno" anda atravesando una crisis sentimental -lo advertí al inicio- que la ha dejado por el piso -¡qué coincidencia! como ella misma ha dejado hace un momento a "la aerolínea tal por cual"- y que "la mujer menos joven" está separándose y que viaja a encontrarse, o debo ser más riguroso, a darle una sorpresa a su novio del que esta profundamente enamorada desde hace dos meses cuando lo conoció en un bar de la ciudad. A este punto "el calvo chismoso disimulado" o sea yo, enarco las cejas en señal de reprobación, muevo la cabeza de un lado a otro en señal de censura y subo y bajo los hombros en señal de indiferencia.

Yo, "el calvo chismoso disimulado" se relame de gusto escuchándolas mientras aparento leer a Alberto Aguirre y ellas, a saber: "la mujer joven número uno" y "la mujer menos joven" iniciarán una amistad que perdurará en el tiempo en la medida que nunca jamás volverán a verse.


F I N

jueves, 11 de septiembre de 2014

Nostalgia



    1.  f.  Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
    2.  f.  Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.


La nostalgia, me imagino, a todos nos viene de diferentes y de muchas maneras. A mi por ejemplo, me viene en forma de personas y de situaciones. Mi nostalgia nunca ha sido olfativa, no añoro comidas especiales, ni sabores específicos, lo mío como ya lo dije, es añorar momentos, personas. 

Mi nostalgia favorita viene en forma de café recién hecho a las seis de la mañana en casa de mis padres con ellos dos y mi hermana, mientras veo hasta el cansancio los álbumes familiares que mi mamá reniega entregándomelos cada vez que los visito porque le desordeno la casa.

¿Y a ustedes?