Una niña con la que salí criticaba hasta
el cansancio que mi error más recurrente era que yo no soltaba, refiriéndose
básicamente, a que mantenía comunicación con personas de mi pasado, muy
específicamente con mis ex esposas, y que para el efecto de construir algo con
alguien hacía adelante eso era fatal.
Yo, que ya no salgo con ella pero a quien
tampoco he soltado, no estoy de acuerdo con esa aseveración, y no porque
pretenda tener a todas mis ex’s en bajo, o porque esté en función de hacer repitis con ellas cada vez que se me
antoje. Es que simplemente, casi todas aquellas personas (no importa el género)
que han estado conmigo lo siguen estando de alguna u otra manera. No sé si será
la forma de aferrarme a la gente y de intentar construirme una familia a mi
medida, pero los MUY pocos amigos que tengo, me han y nos hemos sobrevivido a
pesar del tiempo y las distancias.
Ahora, como la molestia es por las buenas
relaciones que tengo con las tres mujeres con las que he estado casado, lo
único que puedo yo decir, es que es debido a ellas y no a mí, aunque siendo verdaderamente
franco, creo que me cabe la virtud de haber sabido escoger.
¿Cómo haces? me preguntan con frecuencia, y solo atino a responder que a mi
parecer, la amistad es el desenlace natural al que dos personas adultas tienen
que llegar, después de haber compartido tanto durante mucho tiempo.
Hoy, tan cerca a los cincuenta, sería
incapaz de entablar una relación con alguien que no tenga la tranquilidad de
entender que uno es su pasado y que este viene acompañado de seres que han sido
y serán (en mi caso) importantes desde siempre, y que de cuando en vez voy a
querer hablar con ellos y decirles que los quiero y que los extraño, e
inevitablemente voy a reclamar tiempo para visitarlos, para ocuparme de ellos;
mis amigas, mis amigos.
Yo, que me defino como un solitario al que
le gusta estar acompañado, intento ser el buen amigo cascarrabias que todos
tenemos, pero que saben que ahí está, aunque sea para regañarlos, para decirles
que no molesten que se dediquen a vivir y a dejar vivir en paz, que sean
amables con los suyos que es lo único verdadero con lo que contamos, que
perdonen, que de nada vale la arrogancia y menos el falso orgullo, que
recuerden que la vida es más liviana sin tanto prejuicio al hombro, pero sobre
todo, y cómo dijo García Márquez, "que el corazón tiene más cuartos que un
hotel de putas" y que resulta iluso por no decir estúpido, que queramos
entrar a saco en él de alguien a expulsarle los amores de antaño, los amores de
ayer e inclusive los amores que vendrán.