jueves, 14 de marzo de 2013

Esta es mi historia de amor para ti

Recuerdo que caminé veinte días Orteguaza arriba para llegar al Batallón de Infantería de Selva No. 35 "Héroes del Güepí", en donde, si contaba con suerte, iba a encontrar la cabina telefónica para poder llamar a quien era mi esposa en ese momento y de quien estaba profundamente enamorado. 

Así lo hice, sólo que como el destino es travieso y avieso, lo que yo escuché al otro lado no fueron las expresiones de amor que yo anhelaba sino una voz tranquila pero fría y distante, que me hizo saber que nuestro matrimonio acababa de terminar. 


A tu mamá la conocí cuando me filtré sin invitación a un asado que sus compañeras habían organizado en la hermosa casa de la Azotea, y que tal vez tú alcanzas a recordar. Puedo asegurarte que literalmente, no volví a desprenderme de ella. 

Yo, que posaba de gañan de pueblo y que mis intereses iban en contravía de las buenas maneras y de las buenas costumbres, quede prendado de aquella niña menuda y suavecita del Femenino que se aterraba por cada mala palabra y que tenía no solo el don de gentes heredado de sus padres, sino un trato amable y respetuoso para todos; quienes fueran, de donde vinieren y lo que tuvieren.

Nunca logré entender porque se fijó en mi y mucho menos que decidiera correr a mi lado una extraordinaria aventura que nos sirvió para entrar a la adultez primera, luego de terminar al mismo tiempo el bachillerato y, de haber padecido las miradas asesinas de tu abuelo cada vez que me encontraba, o mejor, nos encontraba en el portón despidiéndonos por horas y horas. Lo anterior solamente como entrenamiento previo para soportar las no menos asesinas de tu bisabuelo Alfonso, casa a la que llegó tu mamá a vivir cuando empezamos la universidad. Daba terror sentarse a su mesa y ser reprochado por una cosa u otra. 

Todavía recuerdo los esfuerzos de Don Alfonso para evitar que yo me diera las mañas de hacer visita hasta altas horas de la madrugada, esfuerzos que de nada le valieron. Alma bendita.

Mis años junto a tu madre fueron maravillosos, cada aventura, cada viaje, cada mentira inventada para estar juntos. Las vacaciones a Tibasosa a donde yo iba a parar detrás de ella fueron inolvidables, fue una historia de amor en gran medida epistolar; nos enviábamos telegramas en la misma ciudad, hicimos colección de credenciales, ahorrábamos cada céntimo para salir a pasear, recorrimos el mercado de las pulgas los domingos buscando posters de películas viejas, cada minuto que yo tenía libre era para ella y a pesar (de) que nos tomó por sorpresa su embarazo y de asustarnos por la reprimenda segura que se nos venía encima, nunca jamás estuvimos tan unidos, tan seguros de salir adelante.

Mientras mis compañeros alféreces, en nuestro viaje de especialización de armas a Fort Benning compraban aparatos electrónicos para traer (el walkman, el minicomponente, el televisor), yo era visitante asiduo de la sección de bebés, en busca de esterilizadores, calienta biberones, chupos, toallitas y un gran etcéteraTe esperamos con la felicidad de los padres primerizos irresponsables, que tienen a su favor la fuerza que da estar juntos; la fuerza del amor.

Llegaste a Popayán en el año ochenta y siete a donde me habían enviado a librar una guerra que aún hoy no acaba. De inmediato, y sin perder tiempo, te hicimos participe de la aventura; éramos tres y como tres pensábamos y como tres nos ayudamos y como tres aprendimos.


Fueron los mejores tiempos hija, y hoy no tengo la menor duda que esta ha sido la mejor historia de amor que he tenido y que tal vez tendré. 


De ahí vienes.
  

16 comentarios:

  1. Me has hecho llorar, me siento muy orgullosa de ser el producto de un gran amor. Te adoro <3

    ResponderEliminar
  2. Hermosa Historia de Amor: Amor de los sueños, ilusiones, locura, miedos , con 'impetu,....el primer Amor... Con todo, dispuestos a la guerra a lo sea con tal de preservarlo porque no hay barreras: El primer Amor asi es. Lucía Benitez

    ResponderEliminar
  3. Muy linda esa historia. Me toco sacar pañuelo. Connie

    ResponderEliminar
  4. ¡Bello, Gabriel! debés ser la adoración de tus hijos...Isabel

    ResponderEliminar
  5. Esta clase de escritos solo muestra la clase de persona que eres...que lindo Brabiel....pilar

    ResponderEliminar
  6. MI estimado amigo Gabriel

    Me asombra la facilidad que tienes para pasar de "corresponsal de guerra" al Romanticismo !!!

    Un abrazo y ahora que se vengan las Crónicas. Albeiro

    ResponderEliminar
  7. Hermosa historia. Felicitaciones! Aida

    ResponderEliminar
  8. Recordamos muy bien esa historia de amor y de la cual Humberto fué cómplice. Margarita Rosa

    ResponderEliminar
  9. La primera vez en todo, es indiscutiblemente la mejor... debe ser porque la esperamos mucho, o porque pensamos que será la única... porque nos parece imposible que no lo sea... eso es antes de que aprendamos que la frase "todo principio tiene su final", es inclementemente cierta...

    ResponderEliminar
  10. La siguiente historia debería ser la de Miguel.

    ResponderEliminar
  11. Waoooo…que hermosooo!...el Amor es el motor que todo lo mueve, y crea lo imposible. Muy bello sentir transformado en palabras…....palabras que enlazan una bella historia, real, autentica e inspiradora. Que gran y maravilloso regalo para tu hija. Abracitos. Olga Jimeno.

    ResponderEliminar
  12. :´) Me hiciste un nudo en el alma con tu historia, tuve un dejavú de mil cosas que se dejan de recordar. ¡Abrazos!

    ResponderEliminar
  13. Te conozco hace unos 12 años y no sabia esta hermosa historia, para Camila debe ser maravilloso leerla de ti y con tan bellas palabras.
    P.d. conocerte es un decir, porque entre mas te leo, veo que menos t conozco ... jajajaja... Vélez

    ResponderEliminar