(Antes de leer esto, advierto que yo jamás cuento un libro)
Esta mañana en medio de la nebulosa del sueño y después de haber preparado el desayuno número ochenta mil para Miguel -que no es queja, que me gusta hacerlo- al sentarme a acompañarlo (al Migue, que todo hay que aclararlo), lo vi.
Hablo del cuento de la isla desconocida que donó José Saramago a los damnificados del eje cafetero y que por supuesto tengo exhibido en mi magra biblioteca y al que he acudido en dos o tres ocasiones cuando intento caerle a este escritor quien siempre me ha resultado bastante complejo.
Nunca lo había visto así, nunca lo había leído así y como suelo yo decir, los libros lo esperan a uno y uno termina llegándoles y llenándose de ellos.
En fin, que no se trata de aburrirlos, sino de animarlos, a que lo busquen, lo lean, lo exhiban, lo presten y vuelvan a él las veces que su corazón les diga que sea necesario, que de las cosas maravillosas que tienen los libros es que jamás se van a sentir lo suficientemente usados, lo suficientemente manipulados.
Digo yo, que no sé nada.
"Todo libro es de auto ayuda menos aquellos que se precian de serlo"
Menos mal no sabe nada gruñón. EJB
ResponderEliminarTe estoy escuchando esas mismas palabras de que los libros lo esperan a uno desde que te conozco hace ya mucho tiempo. Marce
ResponderEliminarEsos libros que siempre llegan en le momento que es son los que más guardaremos con debido celo. Cada vez me gusta más como escribes. Juana
ResponderEliminarDoña Juana es usted pura generosidad, debe ser esta amistad que ya nos dura todo el tiempo que nos resta.
EliminarSaramago siempre tan oportuno.
ResponderEliminarMe gusta tu estilo, Gabriel. Nunca te canses de escribir. B.Eu.
Saramago es un grande. Aida
ResponderEliminarchevere, gracias Gabriel, un abrazo grande...Lina
ResponderEliminarHola Gabriel, siempre tu deliciosa manera de escribir, hace que me sumerja y que me interne, como si cada letra me llevara a traslaparme a tu sentir. Le das vida a todo lo que relatas. Has escogido esta vez un libro...allí, sigiloso, esperando en tu biblioteca, silencioso por fuera pero por dentro, ávido de volver a tener tus ojos sobre él para así poder llenarte de nuevo. Porque sabe, que cada vez es una nueva entrega, porque tu Ser jamás se fundirá con él de la misma manera. Vuelvo y repito, le das vida a lo que cuentas, y eso es un don maravilloso. Haces que las hojas de un libro, lleguen hasta aquí y nos animen a ver que traen para decir. Un gran abrazo. Olga Jimeno
ResponderEliminarOlgui, lo he dicho y lo repito, tus comentarios son superiores a lo que escribo. Mil gracias por pasarte y tomarte no solo le tiempo de leer (me), sino de comentar (me).
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