viernes, 22 de marzo de 2013

El Cuento

(Antes de leer esto, advierto que yo jamás cuento un libro)

Esta mañana en medio de la nebulosa del sueño y después de haber preparado el desayuno número ochenta mil para Miguel -que no es queja, que me gusta hacerlo- al sentarme a acompañarlo (al Migue, que todo hay que aclararlo), lo vi. 


Ahí estaba, tranquilo, impasible, cerrado, expuesto, ya un poco viejo, trajinado dirían algunos e inclusive con señales de mordeduras, vaya uno a saber si de Barrabas, Rufo o Lucas que son los perros que nos han acompañado en estos años que ya son muchos o que siempre serán pocos, vaya uno a saber... por segunda vez.

Hablo del cuento de la isla desconocida que donó José Saramago a los damnificados del eje cafetero y que por supuesto tengo exhibido en mi magra biblioteca y al que he acudido en dos o tres ocasiones cuando intento caerle a este escritor quien siempre me ha  resultado bastante complejo.

Y claro, mi curiosidad, o mi ociosidad como quieran llamarlo me llevaron de nuevo a abrirlo  y lo volví a descubrir o mejor, a mirar con otros ojos que son los mismos y encontré en esas cuarenta y dos páginas  no solo la gran historia que encierra, sino todo un tratado de sabiduría, que sin ningún tipo de pretensión como suelen hacerlo y serlo los verdaderamente grandes, manifiesta un profundo conocimiento de las personas, de su relación con el poder, con las formas, con el amor, con los sueños, con sus ilusiones (que no es lo mismo), con la libertad.

Nunca lo había visto así, nunca lo había leído así y como suelo yo decir, los libros lo esperan a uno y uno termina llegándoles y llenándose de ellos.


En fin, que no se trata de aburrirlos, sino de animarlos, a que lo busquen, lo lean, lo exhiban, lo presten y vuelvan a él las veces que su corazón les diga que sea necesario, que de las cosas maravillosas que tienen los libros es que jamás se van a sentir lo suficientemente usados, lo suficientemente manipulados.

Digo yo, que no sé nada.


"Todo libro es de auto ayuda menos aquellos que se precian de serlo"

9 comentarios:

  1. Menos mal no sabe nada gruñón. EJB

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  2. Te estoy escuchando esas mismas palabras de que los libros lo esperan a uno desde que te conozco hace ya mucho tiempo. Marce

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  3. Esos libros que siempre llegan en le momento que es son los que más guardaremos con debido celo. Cada vez me gusta más como escribes. Juana

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    1. Doña Juana es usted pura generosidad, debe ser esta amistad que ya nos dura todo el tiempo que nos resta.

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  4. Saramago siempre tan oportuno.
    Me gusta tu estilo, Gabriel. Nunca te canses de escribir. B.Eu.

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  5. Saramago es un grande. Aida

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  6. chevere, gracias Gabriel, un abrazo grande...Lina

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  7. Hola Gabriel, siempre tu deliciosa manera de escribir, hace que me sumerja y que me interne, como si cada letra me llevara a traslaparme a tu sentir. Le das vida a todo lo que relatas. Has escogido esta vez un libro...allí, sigiloso, esperando en tu biblioteca, silencioso por fuera pero por dentro, ávido de volver a tener tus ojos sobre él para así poder llenarte de nuevo. Porque sabe, que cada vez es una nueva entrega, porque tu Ser jamás se fundirá con él de la misma manera. Vuelvo y repito, le das vida a lo que cuentas, y eso es un don maravilloso. Haces que las hojas de un libro, lleguen hasta aquí y nos animen a ver que traen para decir. Un gran abrazo. Olga Jimeno

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    1. Olgui, lo he dicho y lo repito, tus comentarios son superiores a lo que escribo. Mil gracias por pasarte y tomarte no solo le tiempo de leer (me), sino de comentar (me).

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