Ayer domingo 29 de julio del año en curso (dos mil
doce por si acaso) debuté en la Media Maratón de Bogotá -a este punto yo dejaría de leer esto y remitirme a la gesta de
Fílipides que le da el nombre a tan exigente competencia y que si es una
historia digna de ser contada-, no como esta que pretendo hacer.
Sigo para los perseverantes. Contaba que debuté y lo que
más puedo decir al respecto es que se trata de una verdadera fiesta. Fiesta que
invoca y que provoca, fiesta que empieza (por lo menos para mi) desde el momento
en que vas a reclamar el Kit de competencia y te entregan una bolsa llena de
sorpresas (les dije que era una fiesta): gorra, camiseta oficial, galletas,
jabones, elementos para cuidar tus pies, folletos, volantes y demás chucherías
que suelen traer las sorpresas y que orgullosamente recibes junto con tu número
el cual te convierte en un atleta digno de ser ingresado a una base de datos y
de ser contabilizado en una lista de participantes.
Te despiertas el día de la competencia e intentas
recordar que es lo que debes desayunar, confundes en medio del nerviosismo
proteínas con carbohidratos, grasas saturadas con las transgénicas, fibra dietaría
con el ácido fólico. En fin, terminas en la panadería de la esquina desayunando
huevos pericos, chocolate y dos pan rollo ¡ah! y jugo de naranja, colado eso sí.
Sigues las recomendaciones, pides un taxi que te lleve al sitio de partida, buscas
un baño dónde aliviarte y empiezas el estiramiento y el calentamiento
consumiendo pequeñas dosis de gatorade (como reza el manual) mientras caminas a
una frecuencia cardíaca entre el 50 y 60% (ni idea que será eso pero dicen que
es bueno), te la das de "abeja" y te zampas un “red bull sugar free” echándote la bendición para que no te de
taquicardia (ni idea que será eso pero dicen que es malo), te vas para tu lugar
de salida; que no era la azul sino la morada, y que obvio queda al otro extremo, me alivio por enésima vez y así sin mayores ceremonias y de buenas a primeras
casi sin darte cuenta pasas el lugar de partida. El competitivo que habita en
mi no puede creer tanta informalidad y se impone la meta personal de hacer todo
el recorrido al trote.
Corro y voy pasando a la señora embarazada, a los muy
queridos grupos de la tercera edad que para mi grata sorpresa son mayoría, veo
a un padre empujando el coche de su pequeño hijo y a su hijo cual tiranillo empoderado
en su papel, observo de reojo a la pareja que no lleva un kilómetro y ya esta
discutiendo y se me aguan los ojos cuando paso al lado de un señor que
claramente ha sufrido una parálisis y camina a buen ritmo con su bastón de
soporte. Muy sorprendido conmigo mismo
rebaso un grupo que vi calentando antes de partir "muy uniformados, muy
emperifollados, muy disciplinados" (lo cual no habla bien de mi, sino mal
de ellos), a la distancia veo y no lo creo un banderín de infantería, mi
gloriosa arma de mis años al servicio del país y me propongo alcanzarlos;
miento si no confesara que me emocione hasta los tuétanos al escucharlos trotar
y animarse con viejas canciones de soldados.
Saludo a un antiguo subalterno de Fuerzas Especiales los acompaño un
rato en el que rememoro lo que me gusta de esa época que no es otra cosa
diferente a la camaradería que se logra en los cuarteles de los hombres de
guerra. Dejo mi mística de Comando a un lado, me despido, y a esta altura ya voy
por los primeros cuatro kilómetros y el segundo punto de hidratación.
Es tanta la participación que a veces es necesario
pasarse al anden para poder mantener un ritmo de trote eficaz, la gente va
enfiestada con globos de colores y llaman mi atención varias camisetas que
algunos portan apoyando fundaciones contra el cáncer de mama, contra la
violencia de género y contra el maltrato infantil, me gustan estas
manifestaciones. Sigo y adelante veo una pareja joven, ataviados él de frac y
ella en su vestido blanco de novia, con un cartelito informándonos a todos que
están celebrando ocho años de matrimonio y tres hijos.
El malpensado que habita en mi no deja de sonreír
sarcásticamente cada vez que sobrepaso parejas treintañeras vestidas para la
ocasión con cinturones de bebidas y geles hidratantes y con las caras de ellas
a punto de reventar por el esfuerzo de la caminada -que no trotada- y que casi
puedo asegurar que es el resultado para ellas de esa incapacidad de respetar
espacios y no dejar ir a los pobres hombres solos a su carrera. ¿Inseguridades?
¿Carencias? No lo sé. Lo que sí puedo afirmar es que el próximo año -si siguen juntos- los esperarán en la meta.
A esta altura del paseo caigo en cuenta que estoy cerca
al sitio de encuentro con mi amigo "pollo é finca" socio de venturas
pero más de desventuras con quien he coordinado la segunda avionada del día:
otra lata de "red bull free
sugar" que ya me estoy saboreando, pero que sobre todo ya mi menguada y
desgastada humanidad me está exigiendo y casi que implorando. Busco
a lado y lado, primero con ansiedad y luego con desesperación, siento que ya
estoy sobrepasando el dichoso punto; en fracción de segundos
intento tomar una decisión: me regreso a seguir buscándolo o continuo sin la
preciada lata. Decido seguir, definitivamente "mi amigazo" no está. Setentamilhijueputazos
se gana mentalmente y mentalmente me mentalizo para que este pequeño percance
no afecte mi rendimiento. No contento con la guachada que me acaba de hacer, Pollo e´ finca comienza a llamarme con la
intensidad de novia fea que siempre lo ha caracterizado máxime cuando sabe que la
ha cagado, pero el digno que habita en mi decide no responderle solo por la ilusión
de joderle su existencia. Lo cual a él por supuesto lo tiene sin cuidado.
Cruzo puentes, me ánimo con los aplausos de la gente
al borde, me lavo con el agua que me entregan los boys scouts y me río entredientes
viendo a esos señores que con más de treinta años andan de pantalón corto con
sus pañoletas e insignias de lobatos, jefes de manadas y otras cacorradas- síndrome de Peter Pan que llaman ahora-.
Con grata sorpresa veo la pancarta de “últimos tres kilómetros”, elevo la
mirada al cielo -como he visto hacer a
los futbolistas cuando marcan un gol- y le dedico este tramo a mi padre que
siempre se burló de mi afición por la competencia, pero aún más de mis escasos
logros.
- Papá, llegué de
segundo - le decía
- ¿Cuántos eran,
dos? se respondía él mismo.
En fin, ya con la meta al alcance aprieto el paso y con
cada zancada de mi corta humanidad siento que me espera la gloria, los aplausos
del público me animan a apurarle, los últimos doscientos metros los hago con el
corazón, pero sobre todo con la inmensa felicidad de haberme animado a
participar en esta increíble fiesta que se llama "La Media Maratón de
Bogotá" a la que por supuesto aspiro a asistir el próximo año si el Dios
de ustedes me da vida y salud por supuesto.
Epílogo:
- Aló, quiubo Pollo
que pasó?
- No marica, la
policía no me dejo pasar en bicicleta y yo lo esperé en la glorieta de la
sesenta y ocho.
- Usté si es mucho
huevón Pollo, para que voy a necesitar una red bull a cincuenta metros de la
llegada maricón.
*cuelgo y me declaro en estado de indignación
*cuelgo y me declaro en estado de indignación
Fin

Jajajajaajjajajjajajajajajajjajaja. Me encantó el final. Digno de ti. Maffe
ResponderEliminarEl próximo año sí vas a necesitar el red bull, por aquello de las calendas. Vaya buscando parcero. Nunca sabremos de qué número llegaste y entre cuántos? Digo, es una competencia no? Att: tu papá. De todas maneras te ganaste un felicitaciones! María Inés.
ResponderEliminarMi papá era un bacan, siempre me jodía con el mismo cuento. Mi querida María mil gracias por tu comentario.
EliminarGabrielito sinceramente pienso que de todo lo tuyo que he leido, este es el que mas me ha gustado... de verdad... De que llegaste entre otras?
ResponderEliminarY nada mejor que un Red Bull!!! Sissi
Pollo e finca, que personaje, genial! Aida Lucia.
ResponderEliminarEste articulo es manipulado al gusto del autor y eso no lo podemos aceptar
ResponderEliminarPosicion de llegada? Juan camilo Mesa
Oh! por Dios, no sabes lo que me divertí leyéndote hoy.
ResponderEliminarEn la finca no tengo Internet así que vengo al caserío mas cercano
(pasando la carretera, frente a la finca, a 300 mts quizás) y ya es
para mi un ritual entrar a revisar este correo esperando otro de tus
maravillosos relatos.
Muy buen trabajo, felicitaciones. Y si algún día decides escribir un
libro, seré la primera en la fila para pedir un autógrafo del autor.
Abrazos!!! Hilda R
Buenisimoooooo, aquí estamos mi mamá y yo llorando de la risa por el epílogo y el comentario de mi papá, que valga la pena aceptarlo seguro que hubiera contestado así. (me lo puedo imaginar contestando así con su mirada burletera)
ResponderEliminarBuena por el blog, me divertí mucho. Tu hermana
Jejejejeje de la misma manera lo imagino yo.
EliminarGaby he reído desde el primer párrafo, no dejes de avisarme cada vez que publiques. Me encantó. Ale
ResponderEliminarMi querido Gabriel, no sé de donde sacas tanta creatividad para hacerme reír, creo y que me perdones el piropazo que es lo más atractivo que tienes, sobretodo por que estoy convencida que es gracias a tu pilera. Me encantó este escrito
ResponderEliminarLo del piropazo me sonroja pero me gusta pa que te digo que no, si, sí. Un abrazo Concha
EliminarDesde que lucias boina de comando te estoy leyendo y siempre lo he disfrutado, me gustó esta experiencia tuya en las grandes distancias que si mal no recuerdo no te gustaban. Besos
ResponderEliminarJajaja buenisimo! Me imagino que a los negritos kenianos no los vio ni por las curvas... Ese pollo si es una gueva consígase otro wingman mejor la próxima vez. Felipe Rodriguez
ResponderEliminarLos vi esta mañana en los periódicos. Gracias por leer esta vaina.
EliminarJaajjaja las historias con mi abuelito y con pollo incluido siempre serán mis favoritas. No sabes lo feliz que soy al ver como disfrutas con cada cosa, eso lo he aprendido de ti como muchas cosas más. Me encantó, se me aguaron los ojos con los casados y me reí montones al final. Te adoro papiiii. muaa
ResponderEliminarY yo a ti mi amor. Eres mi "As".
EliminarSúper Gabrielito tu sabes que yo no soy muy buena lectora, pero te cuento que ha sido muy interesante y agradable leer lo que escribes además de divertido sobretodo esta nueva experiencia, adelante y cambia al pollo ese que no sirve para nada desde hoy me declaro indignadísima con el jajajajajajajaj un abrazo y seguiré siendo de tus lectoras fieles Jose. (NO TE FIJES EN MI ORTOGRAFIA)
ResponderEliminarJose que alegría tenerte por aquí, me encanta que te haya gustado y te haré saber cada vez que escriba algo. Abrazos
EliminarNo pensé que una maratón tuviera tantos matices, pero tu vena lectora de la vida, hace que los detalles resalten, y que lo insignificante para otros, en ti no pase desapercibido. Eres un observador del mundo, de lo trascendente, pero también de lo cotidiano. Me he gozado tu escrito de comienzo a fin, he reído en silencio y con sonora carcajada cada uno de tus párrafos. Disfrute de tu carrera maratónica y de todo lo que te acompaño hacia la meta!..aplausos para ti…(Olga Jimeno)
ResponderEliminarInsisto en que tus comentarios son superiores a lo que escribo. Mil gracias por tomarte el tiempo Olgui. Abrazos
EliminarBrabrielito te felicito!!!! Esa entrada te quedo muy tú!!! Gracias por tomarte la molestia de compartir con alguien (como por ejemplo yo )que en la vida tendrá los cojones (sí!!!! Cojones) para medirsele a una vaina como esas!!! Muy descriptivo, muy atento, muy observador (creo que si no hubieras estado tan observador hasta hubieras corrido más rápido jejejejej).
ResponderEliminarVa mi sincera felicitación y sobretodo mi admiración para tí y todos quienes compiten en esas lides y que no lo hacen por una medalla....si no por la satisfacción del deber cumplido!!!! Un abracito Brabrielito!!! (Pilar Rodríguez, por las dudas )
Se me aguan los ojos con tanta generosidad de tu parte con esos comentarios. Tu sabes que una bonita recompensa es que lo leas. Un abrazote gigante y mil gracias por tu nota.
EliminarPD: Al pollo solo llévalo a Villavicencio !!!!!
ResponderEliminarSe lo haré saber jejejeje
EliminarAy Gabriel!...me halaga lo que me dices, pero lo que opino de tus letras, no supera en lo mas mínimo, la maravillosa forma como plasmas tus vivencias. Un abracito. (Olga Jimeno)
ResponderEliminarEs lo que pienso mi querida Olgui. Abrazote
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarlectura amena,fresca,digerible y en donde te metes en la lectura misma desde el principio.
ResponderEliminarEso si debo decirte que como incurres en el error de dar datos, o sea dejas cosas a la imaginación del lector, me surgen los siguientes dos comentarios:
- No dices cuanto corriste, y eso es importante pues ese dia se corre la media, los 10, los 5, y hasta los 2 kilometros
- No dices en que categoria te inscribiste y es claro que no fue la de adolescentes, si no en la de veteranos, que pos cierto se siente uno viejo, deberían colocarle adulto contemporaneo
- Pareciera que no hiciste si no pasar y pasar gente, o sea que ibas mas rápido que los demás, y ahí creo que ibas en contravía
- La foto del FB, me atrevo a decir que es antes de la salida , pues todos los demas estan calentando y "mi cadete Hurtado" recordando viejas épocas de la ESMIC, tomando gatorade, pues la milhoja ya se la había empacado.
Aclara las dudas, para que vuelva a tener buen concepto tuyo. Albeiro
Está super!!!!! me encantooooo!!!! me reí mucho, tiene un toque muy sabroso, cachaco y unos rastros del humor de Klim y Daniel Samper (espero que esto no sea ofensa y que estos escritores no estén dentro de tu lista negra).
ResponderEliminarUn abrazo paisano, te felicito y lo mejor!!! me dieron ganas de participar con mi triste humanidad en la Media Maratón de Bogotá!!!! MajoGonzález
Excelente entrada y hermosa experiencia. Felicitaciones
ResponderEliminarGenial … me encantó el epílogo … pero me falto algo: que puesto ocupaste??
ResponderEliminarUn abrazo
Velez
Nuevamente escrito por un egolatra buscando reconocimiento.
ResponderEliminarJejejejejeje ególatra (con tilde más bonito).
EliminarEn estado de indignación deberíamos entrar todos los que leemos estos artículos esperando encontrar algo diferente.
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