Siete de la mañana del nueve de diciembre del dos mil doce, suena mi característico timbre en mi chat del Blackberry y alargando la mano lo más posible, pues no encontré mis gafas, veo, o mejor leo que es mi buena amiga María Jose quién me dice: "paisanito anoche soñé contigo". Yo, hombre que soy, pensé en lo que pensamos los hombres cuándo nos lanzan estas afirmaciones. Sin embargo, ella rápidamente despeja cualquier duda y a continuación aclara: -Si, soñé que tenias una librería, "Librería Hurtado" y vivías en un pueblo pequeño con edificios de máximo tres pisos. -que hay que reconocer el grado de exactitud de los sueños de mi paisana, así como el poco ingenio y creatividad para lo de los nombres-.
Ahora, lo curioso del relato es que el día anterior chateando con mi amiga Hoffbauer que vive en Austria le había contado que yo si tenía claro que mi futuro estaba en regentar una librería y como me picó la lengua (bobo careado mata la máma), heme aquí listo a confesarles que he creado todo un imaginario alrededor de este sueño que pienso comenzar a cumplir pasada la cincuentena y cinco.
Mi librería se va a llamar "tleinta y tles" por que así era como le decían a mi padre en su juventud pues no podía pronunciar correctamente la "erre". Y obvio, es un claro homenaje a él pues gracias a su ejemplo adquirí el hábito de la lectura y el amor por los libros (que es diferente). Y sí, tal cual lo soñó Majo, estará ubicada en un pueblo pequeño con alguna tendencia cultural y turística.
Digamos por decir cualquier cosa que podría ser Barichara. Allí o mejor, desde allí, atenderé mi negocio que abriré a partir de las tres de la tarde hasta pasadas las once de la noche entre semana. Seguiremos derecho -si la salud me lo permite- los fines de semana; el trabajo de asistente será voluntario y lo podrá ejercer cualquiera que sienta pasión por la lectura, por que lo que soy yo, me dedicaré a fumar habanos todo el santo día y a hojear y comentar libros con cuánto personaje del pueblo pase. Por supuesto que me haré a un circulo de amigos quienes podrán no solo servirse café si no además licor -si la salud se los permite-.
Yo, que siempre he sentido predilección por la caracterización, no me bajaré de mis jeans viejos, unas sandalias tres punta´as, una boina vasca que tapará mis ausencias y una barba larga, lánguida y blanca. En los más de los días leeré y tertuliaré y crearemos mis amigotes y yo un ritual finalizando la tarde, que no será otra cosa que salir a sentarnos en el andén a ver pasar las beatas camino a misa para increparlas con piropos obscenos y reírnos a carcajadas de niños grandes cuándo luego de la consabida morisqueta una santiguada se echarán.
Además de las novedades literarias, de los clásicos, de los contemporáneos, de las crónicas de Salcedo y Guerreiro, de las recomendaciones de Jotica y demás ratones, crearé un sitio exclusivo para las obras de la hermana de Olga Patricia, una tal Pilar Quintana que vive recluida en el Pacífico.
La sección de música tendrá Jazz, Soul, Son, Tango, Salsa, Rock, Bossa, amén de mi infaltable Sabina y mi adorada música clásica. Imprescindible una cafetera bien dotada y no faltarán las facturas para atender a mi buen amigo Albeiro, y como valor agregado, un sitio exclusivo y casi que privado "el rincón del porro".
Dos reglas impajaritables a saber:
La sección de música tendrá Jazz, Soul, Son, Tango, Salsa, Rock, Bossa, amén de mi infaltable Sabina y mi adorada música clásica. Imprescindible una cafetera bien dotada y no faltarán las facturas para atender a mi buen amigo Albeiro, y como valor agregado, un sitio exclusivo y casi que privado "el rincón del porro".
Dos reglas impajaritables a saber:
- Se expulsará a pescozones a quienes de manera vil y con alevosía lleguen a preguntar y exigir títulos de auto ayuda, de motivación y de superación personal,
- Se encontrará en el altillo una cama bien tendida para mis buenos amigos a quienes lo único que cobraré y aceptaré es un hígado bien dispuesto para el tinto.
Al final yo me quedaré viendo el amanecer de un pueblo que aún no conozco, solo para darme el placer de verla pasar enfundada en su chal rumbo a su misa dominical ya algo encorvada pero con la altivez propia de su raza y su orgullo inmutable e inamovible.
Punto.
Je je je; honor que me haces paisano! Seré famosa por mis sueños!!! cuando la tleintlaytles sea una de las librerías más famosas de Colombia, nuestros nietos se preguntarán: qué clase de pitonisa tuvo la clarividencia de ver en los escritos de no más de 140 caracteres del abuelo de la boina y el tabaco en la boca, los anhelos profundos de un hombre cuyo fin sería el de dedicarse a su gran pasión: la literatura, en medio de un pueblito de calles pequeñitas y rodeado de grandes intelectuales y bohemios.
ResponderEliminarY pues.... seré YO, la que se acuerda de sus sueños una o máximo dos veces en el año, y que curiosamente (oh sorpresa) se acordó de este con lujo de detalles.
Cosas curiosas que pasan en este mundo loco donde Dios y el Universo conspiran para ubicar a las personas cerca, así sea de una manera tan intangible y loca como es este mundo de la red... éxitos paisano, que ese sueño lo materialices y que nuestros nietos tengan la oportunidad de preguntarse quièn y qué putas fui?
Creo que al final y conociendo este mundo lleno de veleidades y ligerezas, la fama nos llegará por el lado menos pensado que será cuando se riegue la bola por el país que en Barichará (por decir algo), hay un poco de ancianos obscenos,borrachos o drogados (que cada cuál hace de su culo un candelero, decía mi abuelo)dedicándose a molestar viejitas rezanderas.
ResponderEliminarAllá tienes tu lugar con el compromiso de ayudar a espantar beatas, eso si.
muchísimas gracias, creo que aceptaría la misión de rehabilitarlas más que de espantarlas!!!
ResponderEliminarLeo y leo este escrito y lo único que me atrevo a preguntarte es por qué vas a esperar a tener cincuenta y cinco años? (no sé cuántos tienes). Que buen sueño plasmado en estas palabras.
ResponderEliminarcielito, por favor no esperes hasta los 55, me muero de las ganas de visitarte en la tleintaytles... besos
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