miércoles, 3 de agosto de 2011

Twitterlandia

Hace ya bastante tiempo que no colgaba nada en este espacio que como tantas veces he repetido es un despachadero y un desatascadero que utilizo de cuando en vez y también es, - por que no decirlo - un generador de vanidades propias, provenientes de mi falsa modestia al creer que tengo algo importante que decirles.

Decía pues que no había entrado hace ya algún tiempo y debo confesar que de una otra forma el responsable es haberme encontrado con el tal twitter ese @gabrielhurtado (ven lo vanidoso que soy), que en principio me confundió,  luego me encarretó, pase por periodo de adicción y ahora lo veo de una manera más sosegada, por decir algo. Y es que para una persona, digamos que tan visceral, emotiva e impulsiva como yo, esto es realmente un caldo de cultivo en la medida que por un lado encuentras información en caliente, opinión y por otra parte la posibilidad de interactuar y debatir, lo que lo hace medio apasionante.  Aunque debo decir que no es una red apta para todo público toda vez que muchos toman todo de manera más que personal y creen leer entre lineas sarcasmos e ironías que definitivamente no estaban dirigidos a ellos (que aquí el único ególatra, no soy yo) y terminan armándose unos saperocos de la madonna de los que no encuentran como salirse.

Finalmente y como todo en la vida, las cosas con el tiempo se depuran, se tamizan y logra uno resultados interesantes y lo mejor es que se encuentran personas con muchas afinidades que terminan llenando espacios vitales que alimentan el espíritu, el intelecto y sobretodo que no lo hacen sentir a uno tan solo en sus convicciones y en sus hobbies. De mi parte eso es lo que realmente disfruto de esta red en donde cuelgo fotos, recomiendo libros, copio frases, envío mensajes a mis viejos y nuevos amigos, respondo a expresidentes, a periodistas, a caricaturistas, a desconocidos fervorosos de Uribe (dios los perdone), a escritores, etc, etc, etc. Pero si vamos a ser honestos y mirando las cosas como si uno estuviese viendo bailar sin escuchar la música, todo resulta como una gran Torre de Babel donde cada quién sostiene un dialogo consigo mismo pero rodeado de mucha gente. 

Un poco desquiciada la vaina, pero así es: Puras carencias y necesidades del mundo actual donde cada vez somos menos propensos a tocarnos (con lo sabroso que es).

No hay comentarios:

Publicar un comentario