Cuándo hace quince años y algunos días, te recibí en mis brazos con el miedo más terrible del mundo por que esta vez me cogió adulto, diferente al nacimiento de tu hermana, lo único que se me ocurrió decirte fue: "has nacido en un Estado Social de Derecho, que se llama Colombia, tu nombre es Miguel Hurtado Tamayo y eres hijo de Gabriel y Sissi".
Fui la primera persona que viste, pues literalmente te recibí en mis brazos y desde entonces yo creo fervientemente que nuestra relación es umbilical. Lo único que me falto fue parirte.
Ya desde ese entonces siento gran admiración por ti, ojo a mis palabras dije admiración y no orgullo que es de lo que suelen acusarnos a los padres con los hijos.
Cuento esto, por que como la vida finalmente me ha premiado con tu compañía permanente, mis conocidos siempre me preguntan respecto a como no las apañamos tu y yo, un par de hombres viviendo diferentes tiempos, diferente épocas, y he llegado a sentir inclusive, que suscito algún tipo de admiración de mis buenas amigas; algunas casadas, solteras, separadas las más (que los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos), que me ven como padre y madre y que deben preguntarse como me organizo con los deberes propios de llevar un hogar, y observo también como algunos amigos me miran con compasión debido a que debo ser el único hombre separado que ellos conocen al que le toco criar, por lo que deben asumir que mi vida es una tiranía de responsabilidades y de pocas oportunidades de diversión. Lo cuál no es tan cierto la verdad sea dicha.
Sea hoy hijo, la hora de confesar que no tengo ningún mérito respecto a nuestra buena vida juntos y sobretodo respecto a tu carácter y a tu formación. Cuándo a mi me preguntan que como hice para que tu desde siempre llegues a hacer las tareas o del por que eres tan excesivamente disciplinado y perseverante con tus cosas, tus estudios, tu deporte, etc, me veo en la penosa obligación de responder que no tengo la más mínima idea!! Suerte, es lo único que me atrevo a balbucear.
Me ha encantado ser tu compañero de hogar durante tantos años, ha sido un privilegio ser tu roommate día tras día durante este tiempo, pues he observado como te creces a mis ojos vista y como tus cambios aparecen cada mañana al despertarte, amo cada una de nuestras rutinas y sufro al pensar que es más bien poco el tiempo que nos resta juntos, pues como ya lo dije en alguna ocasión me niego a creer que algún día seguirás tu camino.
Claramente yo pienso que mi sino en la vida fue haber sido hijo de un padre insuperable y padre de un hijo superior, y lo mejor de todo es que me siento, ahí si! orgulloso de las dos cosas.
Te quiero hijo mio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario