martes, 12 de abril de 2011

El Tigre

Muy pocas veces, casi  nunca me sumo a campañas de ningún tipo y mucho menos a aquellas que tienen que ver con la res pública y con asuntos de religión y otras veleidades. Las razones son varias, pero la principal es que soy un convencido que temas en los que se ponen de acuerdo millares de personas no son mas que para hacer estupideces y la otra es que soy muy perezoso y no logro motivarme lo suficiente. Sin embargo no se a santos de que, me interese por el debate que se preparaba en el senado contra el Ministro de Defensa, el cuál, dicho sea de paso me parece un cretino, un inepto y un converso como el que más y contra el Comandante del Ejército por las irregularidades encontradas en el Centro de Reclusión de Tolemaida.

Dada estas circunstancias hubo dos que encontraron no se en donde una fibra que me hizo voltear la cabeza a dicho debate. A saber: Tolemaida y él actual Comandante del Ejército.

De la primera soy objeto de burla de Omar Pedraza y Alvarito Osuna pues ellos aseveran que yo no puedo pasar frente a la guardia de San Fernando por que debo virar y visitar el fuerte en donde dicho sea de paso, pase mis mejores años como oficial del ejército. 

La segunda razón es por que el actual Comandante del Ejército es mi General Alejandro Navas Ramos, quién fuera nuestro comandante de compañía el último año de escuela y de quién creo que no haya ninguno de nosotros que no tenga alguna anécdota que contar, pues su estilo de liderazgo es absolutamente sue generis y él ha permanecido fiel a ello y ha logrado un reconocimiento casi que de icono.

Pero no son sus travesuras lo que me propongo contar. Lo que siempre me asombró de Navas fue su profundo amor y respeto por cada uno de sus hombres, por su institución y por su país. No logro entender todavía como en una sola persona se conjugaron y se mezclaron todos los elementos requeridos para ser un militar en todo el estricto sentido de la palabra, es como si los dioses (que ya saben, prefiero el politeísmo), se hubiesen ensañado con su destino y lo hubiesen enviado a ser digno del mismo. Yo estoy seguro que los viejos guerreros de todas las mitologías lo reconocen como uno de los suyos.

Todo en él es amor por su uniforme y lo que este representa, todo en él es honor militar, todo en él es humildad por el soldado, todo en él es espíritu de cuerpo, todo en él es respeto por sus adversarios (ni siquiera los llama enemigos por que los considera compatriotas), fue a él quién le escuche una frase que deberíamos aprender en estos tiempos de arrogancias efímeras: 

"humildes en la victoria y dignos en la derrota"

Hace unos meses recién nombrado Comandante del Ejército nos reunimos activos y retirados de nuestra promoción para hacerle un pequeño homenaje en el casino de la Escuela Militar de Cadetes y ya entrados en tragos emotivos, tipo dos de la mañana, uno de nosotros no recuerdo quién, le dijo:

 "Mi Capitán si usted nos ordena formar en la plaza de armas y darle diez vueltas a marte y terminar metidos en la piscina, le cumplimos la orden."

Es tal el grado de lealtad que genera, que muchos de nosotros ya viejos curtidos y civiles de muchos años estamos dispuestos a seguirlo a las puertas del infierno, pues como decimos quienes lo fuimos:

"los comandos nunca mueren solo van a reagruparse al infierno"

Como me gusto verte hoy en el senado Tigre, con tu gagueo característico, defendiendo tu Ejército y a tus hombres, inclusive a aquellos que han caído en desgracia. 

Sin ninguna exageración lo digo, que ejemplo para los mal llamados padres de la patria (políticos de shit).


AHUAAAAAAA!!!!

Addenda: a todos quienes apoyaron la campaña del botón rojo, mil gracias!!

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