Literalmente esta madrugada, recordé al Negro Quiñonez, un Capitán de Infantería - por supuesto - a quién repetí en la Escuela de Suboficiales y un excelente amigo y compañero y lo recordé por que en vista que no podía dormir debido a un insomnio tenaz y pertinaz, decidí treparme a la trotadora durante hora y media hasta que llegó la hora de despertar al comensal y despacharlo como cada mañana.
Decía que recordé a mi buen amigo por que en circunstancias similares y viviendo en Tolemaida y cansado de dar vueltas insomnes en mi cama, no tenia ningún problema en salir a darle vueltas a una cancha de fútbol a horas ridículas, entre las dos y cuatro de la mañana y yo lo único que escuchaba algunas veces eran gritos fuertes salidos de la nada.....
Loco!!!!
Hurtado esta loco!!!
Loquillo váyase a dormir!!!
Hasta que descubrí que los gritos provenían del negro que cada vez que estaba de inspección me jorobaba con sus epítetos.
Cuento esta bobada por que lo mismo debió pensar mi vecina al encontrarnos frente a frente, ventana a ventana a las cinco de la mañana, ella completamente vestida preparando el desayuno de los suyos, con un rulo en la capul y yo trotando para que el sueño me llegara por cansancio...lo cual nunca sucedió.
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