Todavía hoy, tantos años después y tantas cosas también, cuando quiero recordar un momento feliz a tu lado lo primero que se me viene a la cabeza y a mi corazón es el paseo que dábamos cuándo amarraba un pedazo de cuerda a tu caminador, lo levantaba para que no arrastraras los pies y halándote como si fueses unos de mis carritos de niñez, recorríamos el Jose Hilario López de Popayán, en donde naciste y adonde fuimos a parar tu mami y yo cuando la fuerza designó que ese sería mi primer Batallón como oficial del ejército.
Amaba entrañablemente tenerte cerca a mi, sentir que habías llegado a mi vida a cambiármela desde ese momento y para siempre, como de hecho ha sucedido y como de hecho lo he disfrutado las más de las veces.
Siempre me ha gustado tenerte a mi lado y solo por que la vida no es como queremos, no he podido darme ese gusto. Sin embargo durante los años de tu niñez cada vez que tenía unos días de permiso, unas vacaciones, lo primero que hacía era correr a verte e intentar estar todo el tiempo contigo, cogerte de la mano, salir a comprar barbies y a pelear para que te comieras una brizna de cualquier cosa y cantar canciones de viejos soldados y por supuesto a sacar pecho ante mis compañeros de armas cuándo te veían nadar como un pescaíto o lanzarte a tierra a acompañar a los soldados a hacer flexiones de pecho cuándo estaban castigados y tu solidaria los apoyabas silente. Te recuerdo buscándome en el cielo azul llanero viéndome bajar suspendido a una cúpula de tela, llamándome para que cayera cerca muy cerquita a ti o acompañándome en mis noches de selva a la distancia, en las largas e interminables marchas de la guerra cuándo te convertías en mi razón de ser, en el motor que me impulsaba a servir a mi país y que me obligaba a regresar sano y salvo, para volver a verte, para comprarte más barbies, para comernos un helado, para obligarte a comer una brizna de cualquier cosa, para cantarte viejas canciones de soldado.....
Hoy siento exactamente lo mismo, me encantaría que no te hubieses ido de mi lado tan pequeña y cada día siento la increíble necesidad de tenerte cerca, con la ventaja a mi favor que hoy lo podemos hacer y te puedo disfrutar y hoy si puedo decir con una sonrisa, que te gozo en tu esplendor de mujer joven, llena de energía, pero sobretodo llena de sueños, enamorada de la vida, irreverente con las formas y romántica en tu esencia.
Te veo en la distancia, bella y segura, con tus maneras de diva y de princesa y sonrío en mis recuerdos, por que verte es ver a tu madre y con cierta ironía pienso que finalmente esa aventura de chicos no nos salio tan mal después de todo, pues tenerte junto a mi, pero sobretodo contar contigo, es de las cosas más maravillosas que voy a tener jamás.
Te veo en la distancia, bella y segura, con tus maneras de diva y de princesa y sonrío en mis recuerdos, por que verte es ver a tu madre y con cierta ironía pienso que finalmente esa aventura de chicos no nos salio tan mal después de todo, pues tenerte junto a mi, pero sobretodo contar contigo, es de las cosas más maravillosas que voy a tener jamás.
Ayer cumplí 24 años de ser papá por primera vez y hoy más que nunca estoy convencido que de todos los oficios que he ejercido es el que mas me atrae, el que más disfruto y sobretodo el que realmente amo.
Mil gracias amor, por que contigo aprendí y por ti me esmere.
PD: recuerda siempre que estoy enamorado de ti.
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