Yo recuerdo que el primer libro serio, es decir para grandes que me leí fue una crónica reportaje de Gabriel García Marquez, que se llama Relato de un naufrago, frisaba los doce años y mas tarde supe que dicha crónica la había publicado el autor por entregas en el diario El Espectador de los Cano y la gente se agolpaba en la vieja sede del diario a esperar su ejemplar.
Antes de este libro mi padre - siempre mi adorado padre - nos había comprado una edición ilustrada de las mil y una noches con su Sherezada y Ali Baba y sus cuarenta ladrones, Simbad el marino y las alfombras mágicas y en fin todas aquellas historias de Oriente, que mi hermana y yo ojeábamos día tras día hasta que sus páginas se fueron desprendiendo poco a poco. Igual ya habíamos leído toda la saga de Julio Verne, de Salgari y yo, había descubierto entre unas cajas olvidadas de la casa de la cultura de Villavicencio toda la colección de mi amado TinTin, que luego logré encontrar reeditado y comprarlo y atesorarlo. Además de esto me escapaba al parque de mi pueblo a alquilar comics y sentarme toda una tarde a leer a kalimán, Condorito, Supermán, Linterna Verde, la pequeña Lulu y mil más, pasando un tiempo agradable debajo del bambú frente al edificio de Correos Nacionales y diagonal al ya desaparecido teatro Condor.
Todo para contarles que adoro la lectura, crecí junto a un padre lector consumado que además padecía de insomnio y que por ende era expulsado de la cama matrimonial y en gracia a eso se acomodaba en un chinchorro colgado en mi habitación y sin mayor vergüenza prendía la luz y arrancaba a leer y creo que de verlo ensimismado, concentrado, alelado, ido, me surgió la curiosidad y empece a hacer lo mismo.
Han pasado muchos años de esto, como cuarenta tal vez y por supuesto muchos libros por mis manos, de toda clase, buenos, malos, regulares, fatales. He leído a los rusos de la revolución, a los escritores de la cortina de hierro, los clásicos, los novelistas norteamericanos, los del boom, los contemporáneos, en fin de todo un poco y es la hora que cuándo me preguntan que me gusta leer, no sé que responder y generalmente digo que de todo menos de autoayuda y sin embargo me los he leído también.
A veces me pregunto que significa para mi la lectura?
Y mi mismo se responde: que es sobretodo diversión y por otro lado es evasión, pues solo a través de ella puedo adentrarme en cada una de las historias hasta hacerme olvidar lo que pasa en este mundo real y angustioso a ratos. Me produce generalmente el mismo efecto que buscaba cuando me fumaba un porro de cuando en vez.
Ahora que viéndolo de manera más académica la lectura para mi ha sido el maestro que me ha enseñado a reconocer cuando las palabras están mal escritas pues jamás aprendí a reconocer donde llevaban tildes las graves, las esdrújulas y demás y mucho menos a reconocer que es un hiato, por decir algo. Lo cual no habla mal de mi, sino de mis mediocres profesores de lengua española. Amén de la excelente cultura general que se adquiere, de las carajadas que uno se entera y del tiempo que se llena en las salas de un aeropuerto, o esperando la salida de Miguel de su entreno de fútbol, y de mil y mil momentos de espera. Ningún placer como el de agarrarse a las páginas de un libro y no soltarlas hasta que diga fin. Bueno casi ningún placer, para no ser tan exagerados!!".
Ahora que viéndolo de manera más académica la lectura para mi ha sido el maestro que me ha enseñado a reconocer cuando las palabras están mal escritas pues jamás aprendí a reconocer donde llevaban tildes las graves, las esdrújulas y demás y mucho menos a reconocer que es un hiato, por decir algo. Lo cual no habla mal de mi, sino de mis mediocres profesores de lengua española. Amén de la excelente cultura general que se adquiere, de las carajadas que uno se entera y del tiempo que se llena en las salas de un aeropuerto, o esperando la salida de Miguel de su entreno de fútbol, y de mil y mil momentos de espera. Ningún placer como el de agarrarse a las páginas de un libro y no soltarlas hasta que diga fin. Bueno casi ningún placer, para no ser tan exagerados!!".
Todo esto lo escribo hoy terminando un fin de semana de películas, por que acabo de terminar un libraco que me recomendó Lina Vargas con el cuento de que parecía escrito por mi (que más quisiera yo!), y que ha resultado fascinante por lo irreverente, maravilloso por lo pragmático, encantador por lo elitista y conmovedor por lo honesto. Se trata de un libro de convicciones absolutamente personales y que curiosa e irónicamente podría clasificarse dentro del genero que mas detesto de la literatura; el de autoayuda.
Será la excepción de la regla para mí y desde hoy lo declaro libro de consulta permanente. Además debo reconocer y confesar que lo que más me ha encantado es que su autor no intenta meternos ninguna deidad por la cabeza y eso ya de por sí es un gran logro y un alivio por supuesto.
PD: regálenselo a ustedes mismos, se llama Envejezca con Desvergüenza de David Brown, así sabrán de que les estoy hablando.
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