viernes, 25 de febrero de 2011

Viernes 25

Literalmente esta madrugada, recordé al Negro Quiñonez, un Capitán de Infantería -  por supuesto -  a quién repetí en la Escuela de Suboficiales y un excelente amigo y compañero y lo recordé por que en vista que no podía dormir debido a un insomnio tenaz y pertinaz, decidí treparme a la trotadora durante hora y media hasta que llegó la hora de despertar al comensal y despacharlo como cada mañana. 

Decía que recordé a mi buen amigo por que en circunstancias similares y viviendo en Tolemaida y cansado de dar vueltas insomnes en mi cama, no tenia ningún problema en salir a darle vueltas a una cancha de fútbol a horas ridículas, entre las dos y cuatro de la mañana y yo lo único que escuchaba algunas veces eran gritos fuertes salidos de la nada.....

Loco!!!!
Hurtado esta loco!!!
Loquillo váyase a dormir!!! 

Hasta que descubrí que los gritos provenían del negro que cada vez que estaba de inspección me jorobaba con sus epítetos. 

Cuento esta bobada por que lo mismo debió pensar mi vecina al encontrarnos frente a frente, ventana a ventana a las cinco de la mañana, ella completamente vestida preparando el desayuno de los suyos, con un rulo en la capul y yo trotando para que el sueño me llegara por cansancio...lo cual nunca sucedió.




lunes, 14 de febrero de 2011

MariaCamilaAndreaHurtadoCardenas

Todavía hoy, tantos años después y tantas cosas también, cuando quiero recordar un momento feliz a tu lado lo primero que se me viene a la cabeza y a mi corazón es el paseo que dábamos cuándo amarraba un pedazo de cuerda a tu caminador, lo levantaba para que no arrastraras los pies y halándote como si fueses unos de mis carritos de niñez, recorríamos el Jose Hilario López de Popayán, en  donde naciste y adonde fuimos a parar tu mami y yo cuando la fuerza designó que ese sería mi primer Batallón como oficial del ejército.

Amaba entrañablemente tenerte cerca a mi, sentir que habías llegado a mi vida a cambiármela desde ese momento y para siempre, como de hecho ha sucedido y como de hecho lo he disfrutado las más de las veces.

Siempre me ha gustado tenerte a mi lado y solo por que la vida no es como queremos, no he podido darme ese gusto. Sin embargo durante los años de tu niñez cada vez que tenía unos días de permiso, unas vacaciones, lo primero que hacía era correr a verte e intentar estar todo el tiempo contigo, cogerte de la mano, salir a comprar barbies y a pelear para que te comieras una brizna de cualquier cosa y cantar canciones de viejos soldados y por supuesto a sacar pecho ante mis compañeros de armas cuándo te veían  nadar como un pescaíto o lanzarte a tierra a acompañar a los soldados a hacer flexiones de pecho cuándo estaban castigados y tu solidaria los apoyabas silente. Te recuerdo buscándome en el cielo azul llanero viéndome bajar suspendido a una cúpula de tela, llamándome para que cayera cerca muy cerquita a ti o acompañándome en mis noches de selva a la distancia, en las largas e interminables marchas de la guerra cuándo te convertías en mi razón de ser, en el motor que me impulsaba a servir a mi país y que me obligaba a regresar sano y salvo, para volver a verte, para comprarte más barbies, para comernos un helado, para obligarte a comer una brizna de cualquier cosa, para cantarte viejas canciones de soldado.....

Hoy siento exactamente lo mismo, me encantaría que no te hubieses ido de mi lado tan pequeña y cada día siento la increíble necesidad de tenerte cerca, con la ventaja a mi favor que hoy lo podemos hacer y te puedo disfrutar y hoy si puedo decir con una sonrisa, que te gozo en tu esplendor de mujer joven, llena de energía, pero sobretodo llena de sueños, enamorada de la vida, irreverente con las formas y romántica en tu esencia.

Te veo en la distancia, bella y segura, con tus maneras de diva y de princesa y sonrío en mis recuerdos, por que verte es ver a tu madre y con cierta ironía pienso que finalmente esa aventura de chicos no nos salio tan mal después de todo, pues tenerte junto a mi, pero sobretodo contar contigo, es de las cosas más maravillosas que voy a tener jamás.

Ayer cumplí 24 años de ser papá por primera vez y hoy más que nunca estoy convencido que de todos los oficios que he ejercido es el que mas me atrae, el que más disfruto y sobretodo el que realmente amo.

Mil gracias amor, por que contigo aprendí y por ti me esmere.

PD: recuerda siempre que estoy enamorado de ti.

domingo, 6 de febrero de 2011

Leer y leer, esa es la cuestión!!

Yo recuerdo que el primer libro serio, es decir para grandes que me leí fue una crónica reportaje de Gabriel García Marquez, que se llama Relato de un naufrago, frisaba los doce años y mas tarde supe que dicha crónica la había publicado el autor por entregas en el diario El Espectador de los Cano y la gente se agolpaba en la vieja sede del diario a esperar su ejemplar.

Antes de este libro mi padre - siempre mi adorado padre - nos había comprado una edición ilustrada de las mil y una noches con su Sherezada y Ali Baba y sus cuarenta ladrones, Simbad el marino y las alfombras mágicas y en fin todas aquellas historias de Oriente, que mi hermana y yo ojeábamos día tras día hasta que sus páginas se fueron desprendiendo poco a poco. Igual ya habíamos leído toda la saga de Julio Verne, de Salgari y yo, había descubierto entre unas cajas olvidadas de la casa de la cultura de Villavicencio toda la colección de mi amado TinTin, que luego logré encontrar reeditado y comprarlo y atesorarlo. Además de esto me escapaba al parque de mi pueblo a alquilar comics y sentarme toda una tarde a leer a kalimán, Condorito, Supermán, Linterna Verde, la pequeña Lulu y mil más, pasando un tiempo agradable debajo del bambú frente al edificio de Correos Nacionales y diagonal al ya desaparecido teatro Condor. 

Todo para contarles que adoro la lectura, crecí junto a un padre lector consumado que además padecía de insomnio y que por ende era expulsado de la cama matrimonial y en gracia a eso se acomodaba en un chinchorro colgado en mi habitación y sin mayor vergüenza prendía la luz y arrancaba a leer y creo que de verlo ensimismado, concentrado, alelado, ido, me surgió la curiosidad y empece a hacer lo mismo.

Han pasado muchos años de esto, como cuarenta tal vez y por supuesto muchos libros por mis manos, de toda clase, buenos, malos, regulares, fatales. He leído a los rusos de la revolución, a los escritores de la cortina de hierro, los clásicos, los novelistas norteamericanos, los del boom, los contemporáneos, en fin de todo un poco y es la hora que cuándo me preguntan que me gusta leer, no sé que responder y generalmente digo que de todo menos de autoayuda y sin embargo me los he leído  también.

A veces me pregunto que significa para mi la lectura? 

Y mi mismo se responde: que es sobretodo diversión y por otro lado es evasión, pues solo a través de ella puedo adentrarme en cada una de las historias hasta hacerme olvidar lo que pasa en este mundo real y angustioso a ratos. Me produce generalmente el mismo efecto que buscaba cuando me fumaba un porro de cuando en vez.

Ahora que viéndolo de manera más académica la lectura para mi ha sido el maestro que me ha enseñado  a reconocer cuando las palabras están mal escritas pues jamás aprendí a reconocer donde llevaban tildes las graves, las esdrújulas y demás y mucho menos a reconocer que es un hiato, por decir algo. Lo cual no habla mal de mi, sino de mis mediocres profesores de lengua española. Amén de la excelente cultura general que se adquiere,  de las carajadas que uno se entera y del tiempo que se llena en las salas de un aeropuerto, o esperando la salida de Miguel de su entreno de fútbol, y de mil y mil momentos de espera. Ningún placer como el de agarrarse a las páginas de un libro y no soltarlas hasta que diga fin. Bueno casi ningún placer, para no ser tan exagerados!!".

Todo esto lo escribo hoy terminando un fin de semana de películas, por que acabo de terminar un libraco que me recomendó Lina Vargas con el cuento de que parecía escrito por mi (que más quisiera yo!), y que ha resultado fascinante por lo irreverente, maravilloso por lo pragmático, encantador por lo elitista y conmovedor por lo honesto. Se trata de un libro de convicciones absolutamente personales y que curiosa e irónicamente podría clasificarse dentro del genero que mas detesto de la literatura; el de autoayuda. 

Será  la excepción de la regla para mí y desde hoy lo declaro libro de consulta permanente. Además debo reconocer y confesar que lo que más me ha encantado es que su autor no intenta meternos ninguna deidad por la cabeza y eso ya de por sí es un gran logro y un alivio por supuesto.

PD: regálenselo a ustedes mismos, se llama Envejezca con Desvergüenza  de David Brown, así sabrán de que les estoy hablando.