miércoles, 27 de octubre de 2010

Quién soy? Quiénes somos? Quién pude haber sido?

Cuándo empece a escribir de todo y de nada en este espacio, recuerdo que comenté acerca de una charla a la que había asistido, con Hector Abad Faciolince, un escritor de todo mi gusto y mi corazón, en el marco del Festival del Malpensante.

En dicha charla Hector contaba con sus tripas como encontró un poema en el bolsillo de la camisa de su padre asesinado, en la calle Argentina de la bella ciudad de Medellín. Y en su incansable y hasta enfermiza busqueda para dar con el paradero del autor de dicho poema.

Pues bien a raiz de dicha historia y de su búsqueda, Abad Faciolince escribe TRAICIONES DE LA MEMORIA, que por supuesto recomiendo, no sin antes, haberse despachado, sufrido y llorado EL OLVIDO QUE SEREMOS, condición sine quanum para leer el primero que mencione.

Pero finalmente más allá de lo entretenido que pueda resultar hacer este ejercicio de leer (que para mi lo es todo), al final produce en mi una profunda reflexión acerca de lo que soy, de quién soy, o de lo que pude haber sido (que finalmente son muchas cosas) y que puedo resumir así:

Todos esos que no soy y que pude haber sido están en alguna parte que tal vez no quede más allá de las paredes de mi cráneo. Por que no todos los exfuturos están muertos, según Unamuno: "No creo - es decir, no quiero creer - en la muerte definitiva e irrevocable de ninguno de nuestros yos posibles". En alguna otra dimensión, así sea la de la fantasía o la del sueño, yo soy ahora profesor de historia contemporánea, especialista hasta la médula en los movimientos armados revolucionarios en latinoamérica, y estoy casado con una bonita exmuchacha a quién conocí en la facultad de bellas artes mientras cursaba mi maestría y con quién me fumo un porro de cuando en vez, cada vez que escucho su violín (con la que ese exfuturo mío tuvo un niño y una niña), a la que alguna vez hace veinte años, no fui capaz de dirigirle la palabra.  

Les dejo a todos la invitación a leer los dos libros de Abad Faciolince y la tarea si así lo quieren de compartir conmigo uno de sus yos posibles o exfuturos.

PD: el poema era de Borges y dice:

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y que no veremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y del término, la caja
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo.
Esta meditación es un consuelo.