Hace unos días un compañero de armas se ralló un poco cuando supo que mi hermosa hija usaba piercings y tenía tatuajes, lo cuál para él era casi que sinónimo de marihuanera, droga, loca de remate, etc, etc. Yo muy alterado y para evitar mayores problemas sali de su apartamento dónde nos estabamos tomando unos tragos y me evite la fatiga de enfrascarme una vez más en discusiones con intolerantes, ineducados, reaccionarios, brutos y chafarotes.
Mi hija es una divina, es mi princesa loquita y no habrá poder humano que me haga pensar lo contrario, pero sobretodo es el resultado del primer gran amor de mi vida. Maria Claudia y yo nos conocimos en quinto bachillerato y literalmente no nos soltamos las manos sino hasta 10 años después y olvidarla me costó una borrachera de puta madre, que duró un poco más de dos años, además de una inmensa desazón que aún hoy cobra sus consecuencias.
Camila es mi otro gran amor y yo soy su fan número uno, me encanta su claridad, su transparencia, su esencia y su belleza, cada día me admiro cuándo la veo con esas ganas de atragantarse con la vida y observo como corre en pos de su felicidad y sus sueños, la siento en la distancia amando y luchando y adoro su espontaneídad y su caractér. Yo sé que no he tenido la tipica hija morronga y he aprendido con ella a interpretar sus deseos y me siento orgulloso de su actitud frente a la vida y su permanente cuestionamiento frente a lo establecido, me encanta su sinceridad conmigo. Mi hija cuándo quiere irse de vacaciones con el novio me lo dice, ella no anda inventando paseos con las amigas ni nada por el estilo.
Ella es así y yo la adoro, la recuerdo permanentemente en mis brazos cuándo con 20 años decidí jugar a ser hombre de familia al lado de una mujer dos años menor que yo y nos creiamos los más grandes y poderosos y junto a esta aventura nos acompañaron amigos inefables que soportaban estoicamente las habilidades culinarias de Maria Claudia en Popayán. Si por que mi hija es panguana y como buena patoja, pues es patoja la pobre.
Yo sé que resulta evidente y tonto afirmar que uno adora a sus hijos y que no hay amor más grande que el que uno tiene por ellos, pero es que a esta mujer no solo la quiero, sino que la admiro y le celebro cada uno de sus aciertos y abro mis brazos para ella con cada una de sus equivocaciones.
Al rallado lo único que le puedo decir es que......joder evolucione, instruigase y sacuda esa mentalidad decimonónica que se gasta, pues se esta perdiendo la magia de observar a una generación sin miedos, tapujos y taras.
Muchas gracias papi, por estar siempre ahi y acompañarme en cada momento de mi vida (bueno y malo), te quiero mcuho y gracias por escribir de mi, flataba yo!! jajaj y pues si que le vamos a hacer , yo soy como soy!! Te quiero, saludos a Migue.
ResponderEliminarY asi me encantas que seas hija mia.
ResponderEliminarLlevo un par de días por aquí, demás está decir la razón. (Le sonrío).
ResponderEliminarY me atrevo a comentar sólo para decirle que pienso que es usted un padre excelente. Mi opinión nada cambiará, claro está. Esto que yo le he dicho seguro ya lo tiene asimilado.
Pero en mi hace mella, y le diré por qué...
Soy madre de tres hijas y no hay día en que yo no sienta una culpa terrible por no haber elegido un mejor padre para ellas. Y con esto no digo que el no sea una buena persona, que lo es. Sin embargo en cuanto a nuestras hijas se refiere lo veo tan apático y desinteresado, que siempre que veo a un padre hablar de sus hijos o hijas con tal devoción como lo hace usted no puedo más que sonreír y preguntarme en qué fallé.
Nunca cambie.
Saludos.