Yo, que soy un tipo amargado, chocho, snob, arrogante, pesimista, malaleche y por supuesto mal geniado estoy por creer que la tan famosa y publicitada teoría de la "ley de la atracción" va a resultar siendo cierta o por lo menos, a mi me ha estado funcionando. Lo que pasa es que debo estar haciendo algo mal o no entendí bien los ejercicios de los que habla el libraco, por que me terminan sucediendo las cosas que no quisiera atraer o definitivamente las que menos soporto.
Con este Inri de ser cabeza padre de familia y tener que atender las obligaciones propias de un hogar y las necesidades del "amito", que no cesan, ni disminuyen, simplemente cambian, pues me toca andar a la caza de colaboradoras domésticas que me alivien un poco la carga y bueno pues ya se imaginaran con todos los epítetos que me adornan lo complicado que puede ser un cuarentón con el tema.
Lo primero que siempre solicíto muy "gentilmente" es que de veras seán unas verdaderas colaboradoras y no me anden diciendo que se acabó la leche cuándo ya no hay una gota y son las seis de la mañana hora en que hay que despachar al comensal, lo segundo es que mis camisas deben estar colgadas con el mismo tipo de gancho, cuello abotonado y mirando para el mismo lado, lo tercero es que cada vez que dañen algo (lo que es inevitable), informen y no lo escondan (lo cuál generalmente hacen), lo cuarto es que no haya una mota de polvo, y así, cosas sencillas, simples, nada del otro mundo, cosas que cualquiera de nosotros puede hacer. Aunque estoy por creer lo contrario pues la rotación de personal en este hogar es bastante alta, en fin, que le vamos a hacer.
Bueno, que como siempre, me he desviado del tema. Retomo, decía que la ley de la atracción funciona pero al revés para mi, pues siempre me encuentro con unas asistentes domésticas que a veces me hacen reir con sus ocurrencias y otras - las más - me hacen crispar - lo que no es dificíl - para hacer honor a la verdad. Ahora mismo ando estrenando costeña de rio y me resultó un gorrioncillo, canta todo el béndito día, desde que se levanta Miguel hasta que ya desesperado cierro los ojos o trato de hacerlo a ver si logro conciliar el sueño y descansar un poco del ruido y de la música de planchar, literalmente hablando.
Con solo decirles que me he sentado en mi sillón amarillo dispuesto a escribir y a disfrutar un clásico de Jazz y el coro si.....adivinaron era una de Rocio Durcal.
Con solo decirles que me he sentado en mi sillón amarillo dispuesto a escribir y a disfrutar un clásico de Jazz y el coro si.....adivinaron era una de Rocio Durcal.
Ahh que no hay derecho con mi gorrioncillo.
jajajajajajajajaja, siga asi mi querido amigo, que tan solo esta en 40 y tantos, a los 60 no se lo aguantara ni el putas... o es al reves??, de pronto serán las únicas que se lo aguanten.
ResponderEliminarPero con un poquito de empeño, yo se que le queda facil colocar su eterna juventud y gozo, por encima de las chocheras. Bendito Dios tiene a alguien que canta o silva por que tiene alegria, sinceridad y naturalidad en su corazón. Y no son regaños ni reproches. O los gritos de la soledad que aún son peores.
Un abrazo, y cuando me invita a verlo ganar una competencia de enduro.
Bye
ELB