domingo, 20 de septiembre de 2009

Una vez Argentina

Tenía entre mis pendientes leerme esta novela de Andres Neuman, argentino de 1977, y quién con una narrativa delicada, una intensidad extraordinaria y combinando tragedia y humor, nos lleva de la mano a hacer un recorrido por su árbol genealógico lleno de inmigrantes rusos, franceses y por supuesto españoles - muy argentino todo - van cruzándose las historias, entrelazándose y dejando ecos como en un sistema de cajas chinas o un juego de espejos a lo largo de todo un siglo.
Termina uno leyendo acerca de la vida de los Neuman y preguntándose también ¿Cuántas vidas se ocultan en una novela? Como ya lo dije Una vez Argentina cuenta la historia sentimental y política de una familia venida de todas partes y de un país con una cultura migratoria o errante que ya empieza a ser la de nuestro mundo. Y es precisamente en esa especie de entrada que nos permite el escritor a su historia personal la que nos lleva y transporta a la historia de una nación latinoamericana, que tiene semejantes problemas a los nuestros y que ha soportado similares abusos de gobiernos despóticos y que aún hoy sigue llorando sus desaparecidos y sus muertos. Muertos que lo único que hicieron la mayoría de ellos fue atreverse a pensar diferente.
Finalmente llegamos a la facíl conclusión que somos un mismo pueblo, nos diferencian matices nada más, pero hemos soportado realidades políticas corruptas, iniquidades sociales y riquezas mal distribuidas. Me dan ganas de despacharme por enésima vez las venas abiertas de América latina de Eduardo Galeano, solamente para corroborar lo que aquí estoy diciendo y lo que Neuman nos ha contado en este hermoso libro.
Como aprecio esta nueva generación de escritores, su valentía y su cordura, hay para mi fortuna una camada que anda desde hace ya un buen tiempo relevando generacionalmente a los del boom, y aquí no nos quedamos atrás; contamos con Hector Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Gonzalo Mallarino, Juan Gabriel Vasquez, Jorge Franco, Libardo Porras. Cada uno de ellos ha contado un trozo de nuestra historia e idiosincrasia y a su manera han denunciado nuestros problemas y han alertado acerca de los fenómenos del narcotrafico, narcopolitica, narcoguerrilla, narcoparamilitarismo y todo lo narcoalgo que nos tiene cundidos.
Para mi se han convertido en nuestra conciencia y como todos sabemos a la conciencia es bueno escucharla de vez en vez.

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