Miguel mi hijo de 13 años está entrando a la adolescencia y a pesar que tengo a Camila que es mayor diez años, esta experiencia es nueva para mi, pues por razones de trabajo y lejanias nunca pude estar cerca a mi loquita en esta etapa de su vida, y la verdad sea dicha; que queriéndola como la quiero, pero conociéndola como la conozco creo que haberme librado de esa experiencia fue un regalo de mi Dios ( para los dos, por supuesto).
Bueno, que ya saben que me disperso y me desconcentro. Miguel, como dije, esta en plena introducción a ese periódo por el que todos hemos pasado, y que desde los principios de la civilización es el COCO para los padres, ya que estos individuos al no sentirse cómodos con su pellejo, denuestan contra los padres como verdaderos enemigos haciendo gala de una saña propia de un talibán. Así que espero que yo tenga la suficiente cordura y tolerancia (me da una risa conmigo), para poder sobrellevar con altura y dignidad este nuevo reto que la vida ha querido ponerme. Ya hablaremos nuevamente en unos siete años haber como me fué.
Pero lo que si puedo decir, es que ahora que "el amito" tiene la voz gruesa y se atisban pelos en su bozo y se alarga a mis ojos vista cada día. Ahora he dicho, me he estado gozando a mi querido hijo con quién convivo desde hace ya varios años. Y es que poder sentarme a su lado a conversar carajadas propias de los hombres, echarnos unos eruptos de miedo cuando acabamos de comer - tanto que los vecinos están espantados y han llamado a la porteria a que moderemos el ruido - y reirnos de nuestras cerdadas sin enfrentar reproches femeninos, ni tener que sofocar nuestras risotadas. No será la felicidad, pero se le parece mucho, y que me dicen cuándo vamos por la calle y complices nos miramos y sonreimos, cuando, él por su lado y yo por el mío descubrimos y admiramos una mujer hermosa y vuelvo y repito, todo esto sin tener que - again - tener que enfrentar el reproche - again - femenino.
Esta vaina se me ha traido recuerdos de mi época de subteniente cuándo el cómplice era en este caso el lancita de turno. Y nadie mas que nosotros, sabemos que nunca hemos sido tan felices como lo fuimos de suiches y para la muestra traigo a colación una de las verdades irrefutables de Alvarito Malaver quién dice con mucho tino lo siguiente:
Esta vaina se me ha traido recuerdos de mi época de subteniente cuándo el cómplice era en este caso el lancita de turno. Y nadie mas que nosotros, sabemos que nunca hemos sido tan felices como lo fuimos de suiches y para la muestra traigo a colación una de las verdades irrefutables de Alvarito Malaver quién dice con mucho tino lo siguiente:
Las preocupaciones de un subteniente son:
- Cuánto falta para que paguen
- Ya va ser la hora del almuerzo
- Y como esta de buena la mujer de mi Capitán
En fin que como ya dije me estoy gozando al viejo Migue y espero que así siga siendo.
Esa es una etapa del putas, no de putas, no te vayas a confundir. Por lo menos yo también la estoy viviendo y me ha gustado.
ResponderEliminarUn abrazo mi querid amigo.
Oye lo peor de todo es que malavert aun sigue pensando asi
ELB
Bonito lo que sientes sobre la etapa que vives con tu hijo.
ResponderEliminarLina