viernes, 4 de septiembre de 2009

A J. Sucre

Publicó Mauricio Vargas Linares, su último libro acerca de la vida del Gran Mariscal de Ayacucho "Antonio José de Sucre", e independiente de lo bien que escribe Vargas y del premio otorgado a esta obra - premio bicentenario - logra el escritor en esta novela biografiada, retratar a un Sucre de carne y hueso, humanizado y lejano a esos perfiles que de cada uno de nuestros próceres nos embutían en la asignaturas de historia patria. Leemos pues, a un hombre enamoradizo, mal geniado y grosero que no perdonaba un acto de indisciplina y que no esquivaba ningún levante amoroso.
Aparte de lo anterior, no deja uno de admirar con cada paso del libro y de extrañar si se quiere a este admirable militar, que entregó la totalidad de su vida a luchar por la causa independentista. Desde los quince años a su muerte estuvo convencido de sus guerras y no cesó en librar cada una de sus batallas con valor, arrojo, lealtad y honestidad. Hombre de una mente organizada y un proceder impecable y delicado, siempre manejo los recursos asignados con moderación y responsabilidad. Nunca ni siquiera al alcanzar las mayores dignidades se aprovechó de estas para acceder a conductas ventajosas.
Fue por eso, por su conducta intachable que su gran pecado consistió en ser un héroe admirado por las masas y eso lo convirtió en indeseable. Terminó siendo un sobrante de una guerra que al final ya no importaba, pues había sido desplazado por otras batallas menos heroicas, era la piedra en el zapato con sus preguntas acerca de como el gobierno gastaba la plata (él que siempre dio cuenta de cada centavo), con sus propuestas para que los generales se fueran a sus casas y le dejaran la política a los civiles, y lo que es aún mas grave; despertó las peores sospechas por que en medio de tanta sed de poder se dejo llevar frecuentemente por el arrebato del retiro. Y nadie le creyó - que el ladrón juzga por su condición -.
Vale más que la pena, leerse "El Mariscal que vivió de Prisa", solamente para nutrirnos con el ejemplo de virtudes de este personaje y para repasar un poco nuestra historia, por que ha falta que nos hace este ejercicio. Ya saben, por aquello de que "pueblo que no conoce su historia esta condenado a repetirla" y en nuestro caso que tanta verdad encontramos en esta frase.
Termino con el siguiente dialogo:
- No cambie usted su titulo por el de emperador
le dijo a Bolívar -
Como Libertador, va usted con gloria a la eternidad de los siglos.

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