miércoles, 12 de agosto de 2009

Una y otra vez

Esa costumbre que tenemos de andar reuniéndonos con amigos milicos a mi siempre me acaba de gustar o mejor de fascinar, por que finalmente entre los contertulios comenzamos a tejer en medio de la reunión recuerdos que en nuestro caso cobran significados interesantes en la medida que ya hace mucho tiempo entendimos que somos una familia, con todo lo bueno y malo que eso significa.

Este ejercicio de andar entre todos armando una y otra anécdota resulta no solo edificante sino feliz y es que el escenario de encontrarnos varios cuarentones y en medio de la euforia intentar ser escuchado a gritos o intentar contar la mejor historia es bastante gracioso.

Que renovación de energía la que me produce estos eventos, y es allí donde recuerdo lo maravilloso que se siente ser un niño nuevamente. Y es que a veces son tantos los compliques que nos armamos que se nos olvida que la vida esta llena de cosas sencillas, que juntas hacen cosas complejas.

Bienvenida a mi vida este y todos las reuniones con mis viejos amigos en dónde se disocia, se discute e interpela pero de la misma manera se quiere como solo aquellos que hemos vivido momentos de angustias reconocemos el valor de estar vivos y departiendo.

3 comentarios:

  1. GABRIEL ASI NO ESTEMOS EN TODO DE ACUERDO, ME GUSTA LO QUE ESCRIBES TE FELICITO ESTARE VISITANDOTE POR ACA. UN ABRAZO MUY FUERTE

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  2. Mil gracias Marcelita, tu siempre serás una gran amiga.

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  3. Claro que si Gabriel, siempre sera para mi un placer el ver esas caras ajadas por el tiempo y las canas infaltables de mis compañeros de curso, ah y las frentes relucientes como la tuya que va desde la cumbamba hasta la nuca jejeje un abrazo, espero verte pronto..

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