martes, 14 de julio de 2009

A mi padre

Como no tener en este espacio las palabras que pronuncié el día del sepelio de mi viejo:

Mayo 23 de 2009

A mi padre

Me gusta recordar a mi Padre, como el viejo que contaba historias. Leyendas que para mí pertenecían al género de lo fantástico pero que tenían el componente de lo real por que cada una de ellas las había vivido y bebido con el corazón.

Me gusta recordar a mi Padre, hablando con esa pasión llena de amor por su Padre Don Enrique y me gusta creer que de alguna manera él y yo con los años, construimos una relación de amistad que rayaba en la camaradería y alcahuetería; similar a la que tuvieron ellos dos.

Pero definitivamente, lo que mas me gusta pensar es lo que construyeron mi madre y él para Ángela y para mí. Una férrea, sólida y amorosa familia, que siempre y sin necesidad de palabras fue un puño cerrado, una masa única, una fortaleza llena de afectos que nos ha permitido tanto en los buenos, como en los malos momentos contar siempre con cada uno de nosotros.

Mi viejo a quién hoy estamos saludando por última vez, fue un hombre de bien, dicharachero, burletero, buena onda, pero sobretodo un hombre bueno. Tal vez por eso hubiésemos preferido tenerlo con nosotros mucho tiempo mas, pero el siempre se empeño en que moriría a la edad de su Padre y hoy creo que hasta en eso se dio gusto; vieja Ursula le decíamos cada vez que sacaba a colación el tema.

Para mi madre, le pido a Dios que le de la fortaleza que le permita seguir con nosotros, por que aún la necesitamos; no tienes mami absolutamente nada de que arrepentirte, por que mejor esposa y compañera no ha podido tener mi padre y mejor madre y abuela nosotros y sus nietos.

A mi hermana, que no tengo palabras para reconfortarla, por que ella así como compartió más años al lado de ellos, de esa misma forma su dolor por los recuerdos es mayor.

Ya padre estas descansando en el reino de la eternidad, ya estas de nuevo con Don Enrique y Doña Ana, con la chueca, con el negro, con Lucia, con el viejo Vicente, con tu coetáneo, con tu compadre Ciro Alfonso, con la abuela y con Hernán; hasta donde sé todas ellas personas afectas a tu corazón.

Te queremos viejo y falta es lo que nos vas a hacer, ten la certeza que mi madre, Ángela, Ma. Camila, Miguel, Matías, Mateo y yo te recordaremos permanentemente y estarás siempre a nuestro lado.

Hoy despedimos y me perdonarán mis tíos, al último de los Hurtado Ruiz que sabía de llano, que lo conocía, lo olfateaba y lo sentía.

“mi viejo nunca salio p´fuera, siempre salio p´dentro”

Tal era el amor por su tierra.

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